#Mundial de Clubes FIFA 2025

Análisis de la influencia de los laterales por dentro en fases ofensivas

FIFA, 11-11-2025

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Durante el Mundial de Clubes FIFA 2025™, el Grupo de Estudio Técnico observó un aumento en el uso de los laterales por dentro con respecto a la Copa Mundial de la FIFA Catar 2022™.

Principales conclusiones

  • En la fase de elaboración, los laterales que jugaban por dentro recibieron el balón en posiciones más centradas e intentaron más pases entre líneas que los laterales tradicionales.

  • En la fase de avance con el balón, los laterales por dentro combinaron más con los extremos y enviaron más pases entre líneas que los laterales tradicionales.

  • En el último tercio, los laterales por dentro se desmarcaron más para recibir a la espalda de la defensa rival y participaron en más secuencias de pases que terminaron en disparo a puerta.

LATERALES POR DENTRO EN LA FASE DE ELABORACIÓN

Cuando el equipo elaboraba la jugada, los laterales por dentro recibieron la pelota 4.4 m de media más centrados que los laterales tradicionales durante el Mundial de Clubes. Cuanto más arriba se trenzaba la jugada, más hacia dentro se metían (3.3 m si se jugaba en defensa, 4.8 m en el centro del campo y 5.0 m en el tercio de ataque).

Los laterales por dentro recibieron la pelota con más frecuencia, con una media de 14.2 recepciones por cada 30 minutos en posesión, frente a las 4.7 recepciones de los laterales tradicionales (también por cada 30 minutos en posesión) en la fase de elaboración. Los laterales por dentro, además, intentaron romper líneas 1.3 veces más por cada 30 minutos en posesión que los laterales tradicionales.

Al situar a los laterales por dentro, se genera superioridad numérica en el centro del campo y mejoran las opciones y ángulos de pase hacia delante, por dentro de la primera línea de presión rival. Al mismo tiempo, esta estrategia puede apuntalar la estabilidad de la estructura defensiva en posesión.

Cabe destacar que las características del jugador influyen, y estos laterales suelen ser muy intensos en la presión tras pérdida, además de ágiles y capaces de recuperar rápidamente su posición en caso de que el rival robe la pelota. Al utilizar a estos laterales por dentro, los mejores recuperadores del equipo se sitúan cerca del balón en el momento de la pérdida, lo que permite ejercer una presión inmediata sobre el receptor rival y volver a la estructura defensiva en posesión en caso de que el contrario sortee dicha presión.

En el siguiente vídeo se observa que, a medida que el juego avanza, la colocación de los laterales por dentro otorga al Manchester City superioridad en las zonas centrales, descoloca a los rivales y abre espacios en la banda para los extremos. Los movimientos de estos laterales ante la presión pueden descolocar los marcajes rivales y abrir opciones de pase con los compañeros.

(1/2) Vídeo 1: el lateral izquierdo del Chelsea Marc Cucurella (3) recibe mientras juega por dentro y salta a presionar de inmediato al rival cuando su equipo pierde la pelota.
(2/2) Vídeo 2: los laterales del Manchester City juegan por dentro durante la fase de elaboración, atrayendo hacia ellos la presión rival para abrir espacios por los que circular la pelota.

FUNCIÓN EN EL AVANCE DEL ATAQUE

Cuando los equipos avanzaban durante la fase de elaboración, los laterales por dentro tenían mayor incidencia en el juego que los tradicionales, ya que intentaban más pases entre líneas (6.2 frente a 5.1 por cada 30 minutos en posesión) y conectaban con los extremos en el 48 % de sus pases hacia delante, frente al 26.8 % en el caso de los laterales tradicionales. Además, su promedio de pases entre líneas que llegaban al último tercio fue de 3.0 por cada 30 minutos en posesión, frente a un 2.2 de los tradicionales.

Los laterales por dentro también recibían con más frecuencia balones entre el mediocampo y la defensa rival (25.5 frente a 21.2 por cada 30 minutos en posesión), mientras que un 68.3 % de sus pases hacia delante se dieron para superar por las bandas al bloque defensivo rival, frente a los que se enviaron por alto (14.8 %). En comparación, los laterales tradicionales enviaron menos pases ofensivos con la intención de superar a la defensa rival por fuera (53.2 %) y más por arriba (30.2 %).

Cuando los laterales por dentro se ubican en la zona de mediocampo (en labores defensivas u ofensivas) disponen de más opciones de avanzar con el balón, porque los extremos y centrocampistas pueden subir hacia posiciones más adelantadas. Estos laterales, al desempeñarse en los espacios intermedios, generan superioridad numérica en los carriles centrales y atraen la presión rival. Cabe destacar, además, que no se limitan a ocupar el espacio, sino que también reciben más balones, lo cual decanta la balanza de inmediato en fase de posesión.

En última instancia, se consiguen ángulos de pase más claros para enlazar con el extremo o tercer hombre, cambios de orientación más rápidos cuando el bloque rival se cierra, la posibilidad de elaborar el juego de forma constante sin que la estructura defensiva en posesión se resienta y una vía más segura para sortear la presión que, al mismo tiempo, permite acelerar el ataque.

Vídeo 3: el lateral izquierdo del París Saint-Germain, Nuno Mendes (25), adelanta y centra su posición para ocupar un espacio intermedio, a fin de recibir el balón y subirlo hasta el último tercio.

Función en el último tercio

En el último tercio, los laterales por dentro se desmarcaron más para recibir a la espalda de la defensa rival, con una media de 5.9 veces por cada 30 minutos en posesión, frente a las 4.4 de los laterales tradicionales. Dado que se ubican en zonas adelantadas de mediocampo o avanzan hasta ellas, los laterales por dentro parten con ventaja para internarse en el área. Su responsabilidad, por tanto, no se limita a ensanchar el campo como haría un lateral tradicional, sino que se incorporan como un atacante más.

Nuestros datos confirman que los laterales por dentro participan más en secuencias de pases que culminan en disparos a puerta, con 4.5 frente a 3.3 por cada 30 minutos en posesión. Además, distribuyen 15.2 balones en el último tercio por cada 30 minutos en posesión en comparación con los 11.3 de los laterales tradicionales, y dan más pases hacia delante (50.3 % frente a 45.8 %).

En última instancia, los laterales que juegan por dentro aportan, sobre todo, flexibilidad, ya que pueden internarse en los carriles centrales y abandonarlos en el momento oportuno. De este modo, equilibran sus aportaciones ofensivas con la cobertura defensiva necesaria para ejercer la presión tras pérdida. En los siguientes vídeos se aprecian ejemplos de la influencia de los laterales por dentro en el último tercio, ya fuera mediante la posesión activa del balón o la creación de espacios para sus compañeros gracias a su presencia en esta zona.

(1/2) Vídeo 4: la internada ofensiva en el último tercio de Konrad Laimer (27), lateral derecho del Bayern de Múnich, arrastra a dos defensas y deja espacio a Serge Gnabry (7) para recibir un pase.
(2/2) Vídeo 8: el lateral izquierdo del Chelsea Marc Cucurella (3) sube hasta una posición adelantada para recibir en el último tercio.

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