En su enfrentamiento contra Marruecos en las semifinales de la Copa Mundial de la FIFA 2022™, la selección francesa se impuso por 2-0 a pesar de registrar tan solo un 34 % de posesión. Teniendo en cuenta la calidad y profundidad de su banquillo, el bajo porcentaje de posesión dejó entrever un astuto plan táctico que «entregaba» el balón a los marroquíes a fin de generar ocasiones claras de gol saliendo en transición. Tras observar el encuentro entre ambas selecciones en los cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026™, disputado en el Estadio Boston y saldado con victoria francesa por 2-0, Heath revela una estrategia muy diferente, caracterizada por la intensidad, la solidaridad y una singular vigilancia ofensiva.
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Vigilancia ofensiva de Francia
La estructura que los defensores y centrocampistas franceses mantenían por detrás de sus ataques neutralizó cualquier intento de Marruecos de salir en transición. También les permitió desplegar un fútbol más implacable e intenso en comparación con el meditado plan de contraatacar que habían adoptado en su anterior enfrentamiento con los marroquíes cuatro años antes. Heath explica cómo la vigilancia ofensiva iba poco a poco adoptando forma de paraguas y envolviendo a Marruecos a medida que Francia se adentraba en campo contrario. En estas situaciones, los centrales Dayot Upamecano y William Saliba desempeñaban una labor fundamental. A la vez que uno se adentraba en el último tercio para recuperar posibles balones sueltos, el otro defendía el espacio en el tercio central. Ambos permitieron a Francia prolongar varias fases ofensivas en el último tercio. Por ejemplo, el gol inicial de Kylian Mbappé vino precedido de dos ocasiones propiciadas por la vigilancia defensiva de su selección.
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Velocidad y solidaridad
Según Heath, Francia también se desempeñó de manera extraordinaria en las transiciones defensivas. Cuando un jugador marroquí lograba superar la línea más adelantada de la vigilancia defensiva y subía por una banda sin oposición, bien Saliba o bien Upamecano tenían la tarea de neutralizar estos ataques. Este uso de la pareja de centrales para tapar los espacios abiertos por los carriles exteriores solo es posible gracias a la extraordinaria velocidad de ambos y a su solvencia para resolver situaciones de uno contra uno. Precisamente, en su análisis, Heath también menciona cómo aprovechan su velocidad los atacantes franceses, que en ocasiones mantienen una determinada estructura cuando el rival tiene la posesión del balón. Los principales referentes ofensivos galos, como Ousmane Dembélé, se centran en penetrar en espacios abiertos, independientemente de si reciben o no la pelota. La solidaridad de estos desmarques brinda al equipo una opción extra para generar peligro y ha resultado decisiva en la mejora de las actuaciones francesas en la presente Copa Mundial de la FIFA™.