La sociedad que ha formado con el delantero centro Harry Kane, ejerciendo de número 10 en el 4-2-3-1 inglés, ha llamado la atención de Jürgen Klinsmann, experto del Grupo de Estudio Técnico de la FIFA. El ganador de la Copa Mundial de la FIFA 1990™ conoce todos los entresijos de jugar en punta, ya sea como único delantero o haciendo pareja con otro atacante.
A lo largo de su carrera, el alemán formó fantásticas duplas con Rudi Völler y Teddy Sheringham. En este artículo de vídeo, analiza la compenetración y relación que han mostrado Bellingham y Kane para impulsar a Inglaterra en la competición.
Contramovimientos con Kane
Un componente clave del juego de Inglaterra dentro del área rival y en torno a esta son los movimientos y contramovimientos de Bellingham y Kane. Con la posesión del balón, Inglaterra adopta un 4-2-3-1 en el que Jude Bellingham ejerce de número 10, justo por detrás de Harry Kane. Sin embargo, la sociedad que forman ambos jugadores va más allá en la práctica.
En el primer vídeo, Klinsmann explica que, incluso cuando los delanteros van caminando sobre el césped como si no hicieran gran cosa, siguen atrayendo de forma activa a defensores y generando confusión.
«Hacen como que la cosa no va con ellos, pero obligan a los defensores a estar pendientes. Cuando Harry Kane sale del área, ocupa el espacio del número 10 donde debería estar Jude Bellingham. Entonces, ambos jugadores intercambian posiciones y, de repente, cuando llega un centro, Bellingham se encuentra en posición idónea para marcar. Esta sociedad es muy especial y parte de un 4-4-2, no del 4-2-3-1 que nos quieren hacer creer».
Cerco a la portería rival: desmarques al primer y al segundo palo
Kane y Bellingham recurren a movimientos y contramovimientos para cerca la portería rival (uno corre hacia el primer palo y el otro, hacia el segundo). Ambos jugadores parecen conocer de antemano lo que va a hacer su compañero, lo que dificulta enormemente la tarea de los defensores a la hora de marcarlos. Estas decisiones en décimas de segundo conceden a los delanteros una ventaja mínima sobre los defensores. Se trata de pequeños detalles que pueden determinar qué jugador llega antes al balón.
Klinsmann usa el segundo vídeo para destacar estos contramovimientos y cómo confunden y descolocan a los defensores. Bellingham lanza un desmarque desde una posición retrasada y logra zafarse de su marcador. Con su desmarque inicial en diagonal, Kane cruza el espacio al que se acerca Bellingham y atrae al central del segundo palo. Kane cambia rápidamente de dirección hacia el otro palo, con lo que arrastra consigo al central. Este contramovimiento de Kane resulta decisivo, ya que genera un espacio para que Bellingham pueda atacar el segundo palo.
«Es un gol fantástico que enseña a los delanteros jóvenes a desmarcarse en el área y a asociarse con sus compañeros. Primero se desmarca uno, luego el otro, y un tercer jugador permanece en el borde del área. Es un excelente ejemplo de cómo desarmar al equipo rival».
Inversión de roles: Kane retrasa su posición y Bellingham sube
En el tercer vídeo, vemos otro ejemplo de los contramovimientos entre ambos jugadores. En esta ocasión, Harry Kane retrasa su posición hacia el centro del campo, imitando el comportamiento de un número 10. Por su parte, Bellingham asume el papel de delantero y lanza de manera instintiva un desmarque a la espalda de la defensa en cuanto Kane tiene posesión del balón. En opinión de Klinsmann, este tipo de contramovimientos desesperan a los defensores.
Bellingham como delantero
Tras los cuartos de final, Bellingham figuraba entre los cinco principales jugadores del torneo en términos de desmarques a la espalda de la defensa rival y desmarques entre líneas. Estos movimientos sin balón generan espacios y ocasiones de gol, no solo para el propio Bellingham, sino también para los compañeros que lo rodean. En el partido contra Noruega, Bellingham registró 24 desmarques a la espalda de la línea defensiva rival y 34 desmarques entre líneas.
En el cuarto vídeo, Inglaterra logra progresar en ataque por la banda izquierda tras un saque de puerta en largo del rival. Bellingham, que ocupa ya la posición de número 9, lanza un desmarque hacia el interior del área.
«Su primer toque es extraordinario y le permite superar al defensor. Luego, su definición es aún mejor. Eso es algo que se aprende en la calle. Ese instinto para controlar el balón previendo lo que van a hacer dos o tres defensores, de modo que puedas hacer un contramovimiento y concluir la acción con frialdad», explica Klinsmann.
A continuación, en el quinto vídeo, vemos un excelente ejemplo del instinto goleador de Bellingham cuando merodea por el área. Al principio, parece que la cosa no va con él, pero, en cuanto se produce el disparo a puerta, reacciona de manera instintiva para llegar antes que nadie al balón y marcar.
Bellingham como segundo delantero
Cuando Inglaterra no tenía el balón, tendía a defender con un 4-4-2 en bloque medio, en el que Kane y Bellingham ejercían de jugadores más adelantados. De este modo, al salir en transición ofensiva desde este esquema, ambos podían actuar de delanteros centros.
Contra México, el segundo gol de Bellingham nació directamente de una transición ofensiva desde un 4-4-2 en bloque medio, en una acción en la que ambos jugadores combinaron actuando como delanteros centros en la secuencia previa al tanto inglés.
«En cuanto recuperan la pelota, juegan en vertical hacia el área rival. Tras combinar con Bellingham, este juega con Kane, que se la devuelve para que marque. Es un excelente ejemplo de cómo asociarse en ataque y tomar decisiones en décimas de segundo jugando en vertical. Da gusto verlo».
VALORACIÓN DE KLINSMANN
A ojos de un entrenador o de un aficionado, Bellingham hace cosas que recuerdan al fútbol «callejero». Es un jugador que confía mucho en su instinto. Sabe leer el juego y anticiparse a lo que va a suceder. En la selección nacional, ha formado una sociedad con Kane en la que ambos se entienden a la perfección. Es un jugador de enorme talento, capaz de ejecutar las acciones con una excelente técnica y a gran velocidad, algo que no suele ser habitual.