El esquema 4-4-2 desplegado por Brasil, con Casemiro (5) y Bruno Guimarães (8) como pareja en el centro del campo, a menudo dejó a los dos medios brasileños en inferioridad numérica frente Marruecos, que jugó con un sistema 4-2-3-1. Contra Haití, Brasil apostó por un 4-3-3 con tres hombres en el centro: Casemiro de pivote defensivo, y Guimarães y Lucas Paquetá (20) por delante.
En este vídeo, el experto del Grupo de Estudio Técnico de la FIFA y excentrocampista de la selección brasileña Gilberto Silva explica por qué este ajuste dotó de mayor estabilidad al conjunto de Ancelotti, tanto con la posesión como sin ella. Al actuar de eje en el centro del campo, Casemiro pudo orquestar el juego de Brasil.
LA FUNCIÓN DE CASEMIRO ANTE MARRUECOS
Con un mediocampo compuesto por dos jugadores situados a la misma altura, cada vez que Casemiro (5) o Guimãraes (8) salían a presionar, los rivales aprovechaban el espacio que quedaba entre el eje central y la línea defensiva de Brasil, principalmente los centrocampistas ofensivos de Marruecos, que optó por un 4-2-3-1. Como se puede apreciar en la figura 2, cada vez que uno de los mediocentros salía a tapar al rival, su compañero más abierto tenía que bascular hacia dentro para cerrar el carril central. Al tratarse de un esquema con dos mediocentros, estos desplazamientos dejaban una línea clara de pase hacia el espacio por delante de los centrales.
«Marruecos supo mantener el balón; jugó y se movió con mucha destreza. Por eso, cada vez que Casemiro o Paquetá salían a presionar, uno o ambos tenían que replegarse para tapar el espacio que habían dejado, algo que dificultó su labor», explica Gilberto Silva.
LA FUNCIÓN DE CASEMIRO ANTE HAITÍ
En el partido contra Haití, Brasil cambió el dibujo y adoptó un 4-3-3 con Casemiro (5) como único mediocentro defensivo o pivote. Puesto que Guimarães (8) y Paquetá (20) cubrían el espacio por delante de él tanto por la izquierda como por la derecha, Casemiro pudo mantener mejor la posición y dirigir el juego desde el carril central. Cuando su equipo no tenía el balón, encabezó las labores de presión y aprovechó las oportunidades para interceptar el balón. En posesión, se ofreció en la elaboración del juego, lo que a su vez permitió a los atacantes y centrocampistas ofensivos generar más opciones por delante del balón.
Su papel resultó fundamental también en las transiciones, acciones en las que dotó al combinado brasileño de una gran seguridad. En las transiciones defensivas, sumó efectivos a la zaga. En las ofensivas, su posición desahogó a los delanteros, quienes gozaron de una mayor libertad de movimientos para buscar el ataque, sabedores de que Casemiro les cubría las espaldas.
«Este cambio posicional resultó fundamental. Al situarse de pivote, protege la línea defensiva y juega de cara. En estas circunstancias, puede tomar las riendas del juego, observar a Guimãraes y Paquetá y orientarlos sobre el campo. Esta posición le permite dar una clase magistral, porque no necesita correr tanto y puede defender el espacio.
Además, como el delantero centro Matheus Cunha (9) también bajó para asistir en la presión, la medular brasileña nunca se vio superada y pudo ejecutar transiciones rápidas al recuperar el balón», explica Silva.
Silva analiza las necesidades de un pivote
Gilberto Silva, que ganó la Copa Mundial de la FIFA™ en 2002, jugó de pivote y centrocampista defensivo con la selección brasileña, en la que se ganó el apodo de «muro invisible». También fue el eje del centro del campo del Arsenal junto con Patrick Vieira en la temporada 2003/2004, en la que el conjunto londinense se proclamó campeón de la Premier League sin perder ningún partido. Además, el brasileño adquirió una vasta experiencia en esquemas con dos y tres mediocentros. Aquí, Silva explica la importancia del trabajo de los jugadores situados por delante de Casemiro.
«La labor que ejercieron Paquetá, Guimãraes y Cunha fue muy importante para Casemiro, porque le permitió controlar el espacio por delante de la defensa y ajustar la posición de los compañeros que tenía por delante. Dos de los momentos más trascendentales del partido fueron fruto precisamente de esta estructura y de sus posiciones en el campo: en el primer gol, Cunha recupera el balón y genera la jugada del primer tanto. En el segundo, es Paquetá quien aprovecha su trabajo en este esquema para hacerse con la pelota.
»Esta estructura permitió a Brasil jugar de manera más fluida, con mayor paciencia y confianza. Los jugadores situados por delante de Casemiro también supieron sufrir y no perder la estructura, algo de vital importancia, porque hacerlo significaba dar carta blanca al rival».