Durante el encuentro frente a Croacia, se observó un patrón constante en el juego de Portugal. Tanto el peligro que generaron en los saques de esquina y los correspondientes desmarques en el área como el centro decisivo de Rafael Leão que culminó en el tanto de la victoria apuntan a una misma estrategia. Portugal ralentizó el juego, generó situaciones de superioridad numérica, cambió la orientación con rapidez y buscó la portería contraria con velocidad. La táctica se repitió en situaciones distintas que, a la postre, crearon el mismo peligro: centros de calidad con rosca hacia dentro a zonas vulnerables como el centro del área y el segundo palo.
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Saques de esquina con rosca hacia dentro
Portugal generó cuatro remates a puerta con sus nueve córneres frente a Croacia. Los seis saques de esquina botados al área se ejecutaron todos con rosca hacia dentro. Tomasson destaca la excelente calidad de los córneres lanzados por Portugal a jugadores como Nuno Mendes, capaces de buscar al compañero con velocidad y precisión en jugadas ensayadas. Por su parte, varios jugadores portugueses situados en el área grande supieron bloquear a sus marcadores en la zona, liberando espacio para que sus compañeros buscaran el desmarque en el segundo palo (punto al que se dirigieron muchos de los saques de esquina) en el último momento.
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Centros con la rosca hacia dentro
Portugal realizó 15 centros con el balón en movimiento, de los cuales 14 llegaron desde las bandas (siete desde la derecha y otros tantos desde la izquierda). De esos 15, dos encontraron remate, y uno de ellos acabó con el tanto de la victoria de Gonçalo Ramos en el descuento. No obstante, algunos de los centros en jugada que no encontraron rematador también generaron peligro, como se aprecia en los vídeos 4 y 5. Tomasson señala que esta cifra elevada es el fruto de una estrategia ofensiva de Portugal. Al elaborar la jugada, sus centrocampistas retrasaron la posición para situarse junto a los centrales y generar situaciones de superioridad frente a la primera línea de Croacia. Mientras tanto, en un lado del terreno de juego, los atacantes y jugadores de banda rotaron posiciones en el carril central y amenazaron el espacio a su espalda, atrayendo de forma intencionada a los croatas. Con los rivales volcados a un lado del campo, Portugal buscó con rapidez el cambio de orientación, generando así situaciones de superioridad que dieron a los atacantes tiempo suficiente para colgar centros precisos con rosca hacia dentro.