Con la posesión
Mo Marley: la selección de Países Bajos ha hecho gala de una gran variedad de recursos en posesión de la pelota. Han demostrado saber elaborar jugadas desde el saque de puerta tanto con defensa de cuatro como con defensa de tres, y apoyándose en la guardameta para sortear la presión alta del rival jugando por dentro o enviando balones altos.
Ha sido interesante observar cómo su lateral izquierda se adelantaba hasta el mediocampo, o cómo tenían a una centrocampista trabajando entre líneas o abriéndose para generar situaciones de ventaja por los costados. Su variedad de recursos en fase de posesión da pie a situaciones en las que las jugadoras deben tomar decisiones e identificar espacios y el momento de aprovecharlos. También obliga al rival a reconocer estas situaciones de superioridad y a adaptarse a ellas en tiempo real, lo cual permite a las neerlandesas resolver problemas a medida que las jugadas se desarrollan.
La selección alterna la construcción del juego con una o con dos mediocampistas (la número 6 y la 8), lo cual permite tocar entre líneas, por fuera o superar por alto la presión rival. Cada una de las tres centrocampistas del equipo puede jugar más adelantada o más atrasada, y combinarse de varias formas para mover el balón en corto y entre líneas o atacar por otra zona mediante un cambio de orientación del balón en el centro del campo. Las neerlandesas han sabido sobreponerse a las adversidades y confiar en sí mismas, y nunca han dejado de imponer y mejorar su estilo de juego.
Las extremos de Países Bajos (dorsales 7, 17 y 11) son rápidas, verticales y creativas, y aportan amplitud de campo. Además, dan muestras de valentía y descaro a la hora de encarar a las laterales rivales en situación de uno contra uno, y combinan y atacan por dentro —para generar oportunidades de gol— y por fuera —para jugar con su pierna buena y centrar—. Las centrocampistas son capaces de efectuar los cambios de orientación oportunos, y su visión de juego les permite tocar la pelota rompiendo líneas rivales, como se vio en el gol contra México.
Sin la posesión
La selección de Países Bajos también mostró gran cantidad de recursos sin la posesión, partiendo de una estrategia de presión alta desde el saque de puerta rival y otras reanudaciones de juego con un 4-2-3-1 como esquema. En partidos recientes, alternaron entre un bloque alto con repliegue rápido y un bloque compacto medio-bajo. Al ir cambiando su organización sin balón, la selección neerlandesa quitaba espacio disponible a los rivales y les obligaba a depender de una enorme precisión técnica para romper líneas y jugar en zonas muy pobladas. Al recuperar el balón, la selección neerlandesa buscaba a sus extremos para armar rápidamente el contragolpe aprovechando las líneas defensivas adelantadas de los rivales, como se pudo ver en el partido de octavos de final contra Estados Unidos.
La compacta estructura defensiva neerlandesa permitió a las jugadoras presionar en bloque y hacerse la cobertura y darse apoyo por todo el campo. La número 6 aportó seguridad por delante de la defensa, y la número 8 retrasaba su posición para ayudar a sus compañeras cuando lo necesitaban. La selección de Países Bajos demostró ser capaz de interpretar momentos clave y el contexto del partido para adelantar o retrasar la línea de presión. En este sentido, cabe destacar el partido contra Francia, en el que la intensa presión ejercida por las neerlandesas resultó clave para remontar un 2-0 en contra y acabar ganando por penaltis.