Una vez iniciada la fase de eliminación directa, el Grupo de Estudio Técnico (GET) y el equipo de Perspectivas del Rendimiento Futbolístico de la FIFA han analizado todo lo sucedido hasta la fecha, a fin de identificar varias tendencias emergentes en los primeros 36 partidos y profundizar en las primeras observaciones. Los aspectos tratados son los goles de acciones a balón parado, las transiciones ofensivas directas, la defensa en las situaciones de uno contra uno y los saques de puerta a cargo de centrales.
Resumen
-
El GET ha observado que algunas selecciones recurren a un juego directo durante las transiciones ofensivas, en un intento por aprovechar las debilidades del rival antes de que tenga la oportunidad de organizarse.
-
El aumento de los ataques directos está incidiendo en las jugadoras sin la posesión del balón, que deben defender más situaciones de uno contra uno.
-
Durante la fase de grupos del torneo se han marcado numerosos goles a balón parado, acciones en las que los equipos están demostrando una excelente capacidad para leer el juego.
- Las centrales están ayudando a las guardametas a sacar de puerta, un aspecto que concuerda con una tendencia táctica general observada en categoría absoluta.
Juego directo en transición
La experta del GET Clémentine Touré ha observado a varias selecciones salir en transición ofensiva mediante un juego rápido y directo.
«En ediciones anteriores de competiciones femeninas sub-17, muchas selecciones mostraron predilección por un estilo de juego basado en la posesión o la progresión. En el Mundial femenino sub-17 de Marruecos, son menos los equipos que tratan en todo momento de elaborar la jugada y más los dispuestos a salir en contraataque y jugar rápido, lo que explica su disposición en bloque alto. Brasil, Francia, Canadá, Nigeria, Japón, Zambia o Marruecos son algunas de las selecciones que han sido capaces de pasar rápidamente de la defensa al ataque y de aprovechar los espacios en profundidad».
«A partir de esta observación, se puede afirmar que la fase de grupos de este Mundial femenino sub-17 supone un cambio hacia un juego más dinámico basado en las transiciones ofensivas. La clave sigue siendo desplegar un juego rápido y directo, combinado con verticalidad. Son instantes cruciales para marcar o para desequilibrar al rival», añade Touré.
Touré explica los principales elementos de estas situaciones de juego de alto ritmo.
«Aunque muchas selecciones saben sacar provecho de las transiciones ofensivas, sigue habiendo margen de mejora. No solo es necesario iniciar correctamente la transición, sino también acabarla. El propio momento de la transición siempre es crítico: una recuperación seguida de una ejecución rápida. Si el primer pase no se da con suficiente rapidez o no se elige bien, se pierde la ventaja. De acuerdo con lo observado, en categoría sub-17 la constancia es un aspecto clave».
«En conclusión, podemos afirmar que las transiciones ofensivas se han convertido en un elemento fundamental del fútbol moderno, ya que aprovechan los momentos de mayor vulnerabilidad del rival: justo después de perder el balón. En estas situaciones, es habitual que no le haya dado tiempo a organizarse en defensa y que sus jugadoras estén desperdigadas, a veces incluso en ataque, lo que genera espacios libres que pueden aprovecharse. Actualmente, los equipos se centran en ser eficientes y en generar más peligro con menos pases», añade la exseleccionadora femenina de Costa de Marfil.
Defensa en situaciones de uno contra uno
Al inicio del torneo, tras varias actuaciones destacadas a cargo de extremos, Asako Takakura, miembro del GET, habló de las diversas fases que intervienen en las situaciones de uno contra uno de estas jugadoras cuando atacan por las bandas. Dicho esto, la fase de grupos también ha ofrecido ejemplos claros de cómo defender estas situaciones. Takakura explica la influencia que están teniendo en este sentido otras tendencias emergentes del torneo, como las transiciones directas destacadas por Touré.
«Muchas selecciones buscan un juego directo en un intento por enviar el balón adelante lo más rápido posible. En este contexto, tanto las centrales como las laterales tienen la crucial tarea de igualar la velocidad de los unos contra uno. También es fundamental la colocación sin el balón, aunque la posición exacta varía en función del equipo y la jugadora», explica Takakura.
«En los equipos, existe la tendencia generalizada de optar por una presión alta. En dichas situaciones, el marcaje individual suele convertirse en la norma, por lo que resulta muy importante que las jugadoras que no son defensoras se coloquen correctamente para evitar ser superadas. La conciencia y la continuidad defensivas son ahora mucho mejores que antes».
Precisión y variedad de las acciones a balón parado
Uno de los aspectos más destacados de la fase de grupos disputada en Rabat ha sido la calidad que han mostrado algunas selecciones en las acciones a balón parado. En total, se han marcado 44 goles en este tipo de acciones, lo que representa un 33.8 % de todos los tantos anotados en la competición hasta la fecha.
Para Mo Marley, miembro del GET, la intuición de las jugadoras juega un papel importante en este sentido. «Lo que más me sorprende es la capacidad de las jugadoras para leer el juego e identificar las oportunidades que surgen en cada momento. Las jugadas a balón parado se pueden ensayar, pero lo que no se puede saber es cuál va a ser el planteamiento o la respuesta del rival. Resulta extraordinario ver a las jugadoras analizar la situación y tomar una decisión en función de lo que tienen delante».
«En las últimas rondas de las competiciones de categoría absoluta, el juego puede estar muy equilibrado. Las acciones a balón parado son una táctica idónea para atacar la portería rival. El hecho de que un equipo cuente con distintas jugadas ensayadas y con la capacidad técnica para rendir sistemáticamente en situaciones de gran presión puede marcar el devenir de un partido».
Incluso en los tres encuentros de la fase de grupos que ha observado, Marley es capaz de destacar tres ejemplos de goles marcados a saque de esquina en momentos decisivos.
Durante la fase de grupos, China aprovechó su dominio de las acciones a balón parado para marcar un total de seis goles en este tipo de situaciones. Sorprendentemente, el combinado asiático marcó un tiro libre directo en cada uno de sus tres partidos de la fase de grupos. En este sentido, Marley destaca la alternancia en las tiradoras.
«Los tres goles marcados de tiro libre directo desde fuera del área fueron obra de dos jugadoras diferentes, cada una de ellas con distinta pierna dominante: Zeng Yijie (17) anotó dos tantos con la derecha y Chen Ruilin (6), otro con la izquierda. China también marcó goles de saques de esquina en corto y dispuso de una ocasión en otro envío en largo».
Marley señala que esta variedad también se ha observado en otros países.
«Canadá logró dos tantos a saque de esquina, contra Samoa y Francia, gracias a su actitud proactiva dentro del área pequeña. España también demostró contar con gran variedad de jugadas ensayadas para faltas y córners, con envíos en corto o más directos, tanto con la rosca hacia dentro como hacia fuera. Las españolas también marcaron un tiro libre directo contra Costa de Marfil.
«El fútbol moderno evoluciona, y los equipos son cada vez más imprevisibles. Resulta evidente que cada vez dedican mayor atención y más tiempo de entrenamiento a las acciones a balón parado en ataque. Aunque es extraordinario ver la creatividad de los goles marcados en este tipo de situaciones, también debemos asegurarnos de que la defensa de estas acciones evolucione al mismo ritmo».
Saques de meta a cargo de centrales
Otra observación de la fase de grupos del torneo disputado en Marruecos es el número de saques de puerta ejecutados por centrales. Para Pascal Zuberbühler, responsable del GET y especialista sénior en porteros de la FIFA, esta tendencia guarda cierta relación con un cambio táctico general observado en todos los niveles del fútbol de élite: el hecho de que un central saque de puerta concede al guardameta dos o tres segundos extras vitales para tomar una decisión antes de recibir y pasar el balón.
«En el siguiente vídeo, vemos a la central sacar de puerta, por lo que la presión no recae en un primer momento sobre la guardameta. Después, la portera envía un gran pase a la jugadora número 9, que logra conservar la pelota. Gracias a esta acción, Italia genera una buena situación de tres contra tres, que culmina con una fantástica definición», añade Zuberbühler.
«Para sacar así de puerta —explica Zubi—, necesitas una guardameta con gran visión de juego que sepa cuándo jugar en largo y cuándo en corto, o bien cuándo pasar entre líneas. Estas acciones siempre conllevan cierto riesgo, porque, como vemos en el vídeo anterior, el rival ejerce una presión alta». Lo que ayuda a las guardametas a destacar en estas situaciones es su capacidad para distribuir el balón.