Asako Takakura: en la final, ambas selecciones se enfrentan por segunda vez en el torneo. En la previa, resulta interesante analizar posibles cambios o ajustes tácticos. Es probable que, tal como viene haciendo, la RPD de Corea se mantenga fiel a su estilo basado en la calidad técnica, la espectacular condición física y el implacable espíritu competitivo de sus jugadoras.
Las neerlandesas llegan a la final con la moral alta tras victorias ajustadas contra equipos de la talla de Estados Unidos y Francia, e intentarán sacar ventaja de su capacidad de ataque por los costados. Ambas selecciones priorizan la solidez y el rigor respecto al juego vistoso, y se diferencian principalmente en que las asiáticas buscan desestabilizar el bloque defensivo contrario por el centro, mientas que las europeas tienden a atacar por banda.
La clave de la final estará en si las neerlandesas son capaces de hacer frente a la superioridad norcoreana en el uno contra uno y en cuánto tiempo pueden aguantar el 0-0. Serán factores determinantes, además, cómo disponga Países Bajos su bloque defensivo, el tiempo que sus jugadoras consigan resistir la presión y cuándo efectúen las transiciones ofensivas.
Jugar por primera vez un partido o competición internacional supone para una jugadora joven una experiencia de aprendizaje de enorme valor e imposible de replicar en los entrenamientos.
El crecimiento experimentado por Países Bajos puede atribuirse, en gran medida, al hecho de haberse enfrentado a rivales del nivel de la RPD de Corea o México en la fase de grupos. Jugar por primera vez un partido o competición internacional supone para una jugadora joven una experiencia de aprendizaje de enorme valor e imposible de replicar en los entrenamientos. Probablemente, la exposición a oponentes de primera categoría en partidos tan intensos empujó a las neerlandesas a acelerar su ritmo de juego y su proceso de toma de decisiones, y las cohesionó como grupo.