A lo largo de la competición, las actuaciones de varias delanteras centro llamaron la atención del Grupo de Estudio Técnico (GET). De hecho, en el torneo de Marruecos, el porcentaje de participaciones directas en goles de las jugadoras que ocuparon esta demarcación aumentó respecto a las dos ediciones precedentes de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA™. A continuación, analizaremos las claves que permitieron a las delanteras centro demostrar su lectura de juego y capacidad para recibir el balón a la espalda de la defensa o entre las líneas medular y defensiva del equipo rival, así como su habilidad para controlar la pelota bajo presión.
Desmarcarse para crear ocasiones de gol
Asako Takakura, una de las expertas del GET presentes en el torneo, afirma que lo que más le impresionó fueron los movimientos de algunas delanteras centro: «Casi sin excepción, las selecciones que llegaron lejos en el torneo contaban con delanteras centro de mucho nivel. Sabían aprovechar con inteligencia los espacios entre líneas o a la espalda de la defensa rival, lo que creaba muchos problemas al equipo contrario».
«En este torneo, las selecciones que optaron por jugar al contraataque con balones a la espalda de la defensa rival en lugar de dedicar más tiempo a elaborar el juego en el centro del campo consiguieron crear muchas ocasiones de gol —añade Takakura, que ganó esta misma competición como seleccionadora de Japón en 2014—. Las delanteras centro que más influyen en el juego siempre están atentas a cuándo y cómo deben desmarcarse entre la estructura defensiva del equipo adversario. En otras palabras, es fundamental alejarse de las defensoras antes de recibir el balón».
La estadounidense Lauren Malsom contra la RP China
El vídeo anterior, en el que se muestra el segundo gol de Lauren Malsom contra la RP China, ilustra el tipo de movimientos que las delanteras centro deben realizar de forma constante. Al analizar la jugada que da lugar al gol de la ariete estadounidense, Takakura señala que «la delantera centro amaga con desmarcarse a la espalda de la defensa y, cuando la línea defensiva rival retrocede, Malsom se ofrece para recibir el balón entre líneas y convertirse en la referencia del ataque».
La clave está en tener la mentalidad para buscar un nuevo espacio en el que recibir el balón. Cuando el pase a la espalda de la defensa vuelve a ser una opción clara, «la delantera centro parece desconectarse momentáneamente de la jugada, pero está acompasando su desmarque a los tiempos de la pasadora. Se trata de un movimiento y una combinación de altísima calidad», añade Takakura.
Para Takakura, la mentalidad de las delanteras centro para intentar abrir líneas de pase debe ser constante: «Estas dos acciones (recibir entre líneas y a la espalda de la defensa) son indisociables y funcionan como las dos caras de una misma moneda. Los equipos que cuenten con una delantera centro que domine estos movimientos y sea capaz de crear opciones de pase para sus compañeras tendrán más calidad en sus jugadas de ataque».
La norcoreana Kim Won Sim contra Marruecos
La fluidez de la pareja de delanteras centro de la RPD de Corea fue uno de los aspectos más destacados de la competición. Yu Jong Hyang (10) —Balón de Oro de adidas del torneo— y Kim Won Sim (15) —Balón de Plata— dieron muchos quebraderos de cabeza a sus rivales, ya que entre las dos sumaron 15 goles. Los movimientos de ambas para recibir los pases de sus compañeras fueron una de las claves de la fantástica actuación de la selección norcoreana y marcaron el listón del juego de las delanteras centro en el campeonato sub-17.
El vídeo anterior muestra a Kim en acción. Al contrario que en el ejemplo de Malsom, el primer desmarque de Kim es a la espalda de la defensa de Marruecos, pero después retrasa su posición para recibir el balón entre las líneas medular y defensiva del equipo rival. Sin embargo, en ambos casos la clave está en la mentalidad de ofrecerse y crear espacios para recibir el balón a medida que se desarrolla la jugada.
«Las dos delanteras centro de la RPD de Corea poseen unas cualidades físicas extraordinarias, que combinan velocidad, potencia y técnica —señala Takakura cuando reflexiona sobre las actuaciones de Kim y Yu—. Parecía que, pese a su edad, ambas ya habían desarrollado todas las aptitudes que se exigen a las futbolistas de élite. Su fortaleza mental y carácter competitivo también eran evidentes. Jugaban con gran intensidad los 90 minutos, recibiendo el balón tanto a la espalda de la defensa como entre líneas, para luego internarse en el área y culminar las jugadas».
Recibir el balón bajo presión en la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA 2025™
En el anterior artículo de la serie vimos que el juego directo en transición fue uno de los aspectos tácticos clave del torneo de 2025. En cierto modo, avanzar de forma más rápida y directa requiere una mayor participación de las delanteras centro, que deben desempeñar un papel fundamental a la hora de recibir el balón, retenerlo y favorecer la incorporación de sus compañeras a las zonas más disputadas del terreno de juego.
A pesar de que la RPD de Corea y otras selecciones, como Italia y España, llegaron más o menos lejos en el torneo, es importante señalar que no todos los equipos participantes adoptaron una estrategia en la que se pidiera a las delanteras centro que aguantaran la posesión del balón bajo presión. Las selecciones de México, Colombia y Países Bajos —todas ellas clasificadas para la fase de eliminación directa— se situaron por debajo del promedio de la competición en cuanto al número de recepciones de las delanteras centro por cada 60 minutos con el balón en juego. Cabe destacar el caso de México, semifinalista, ya que su delantera centro solo recibió el balón bajo presión 7.7 veces por cada 60 minutos con el balón en juego.
Conclusiones principales
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En la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA™, la participación de las delanteras centro en las jugadas de gol es cada vez mayor. En parte, este dato guarda relación con la tendencia analizada en el artículo anterior: el aumento de los ataques directos durante las transiciones ofensivas.
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Desmarcarse para recibir el balón a la espalda de la defensa o entre líneas son dos caras de la misma moneda: una delantera centro debe tener el sentido de la oportunidad necesario para moverse a los espacios donde pueda recibir los pases de sus compañeras.