Principales conclusiones
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Envío deliberado del balón fuera del terreno de juego desde el saque de centro
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Preferencia por la presión alta en campo rival frente a la posesión en campo propio
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Presión organizada sobre la reanudación para recuperar el balón cerca de la portería rival y contraatacar
A diferencia de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA 2023™, donde no se registraron acciones de este tipo, en 2025 se contabilizaron 20 saques de centro que terminaron directamente fuera del terreno de juego en campo rival. Uganda, Marruecos y Nueva Caledonia fueron las selecciones que recurrieron a esta estrategia con mayor regularidad durante la competición. En el caso de Uganda, solo se aplicó al inicio de cada parte y no tras encajar un gol.
Además, las finalistas Austria y Portugal recurrieron a enviar el balón directamente fuera para provocar un saque de meta, con la previsión de que el rival iniciaría el juego desde atrás. Consideraban más ventajosa la presión alta, una elección que refleja el grado de preparación de las selecciones antes de la competición y en su transcurso.
Los datos respaldan estas observaciones: el índice de acierto en los pases tras el saque de centro descendió un 10 %, al tiempo que aumentó la longitud media de los envíos (+3.7 metros). Las selecciones buscaban concentrar el juego en campo rival. Para ello, disputaban la recuperación del balón tras un envío directo o provocaban una reanudación, con la consiguiente cesión de la posesión.
Tipos de estrategias
Entre las 48 selecciones se observaron matices en la forma de priorizar la conquista de terreno en campo rival frente a la conservación de la posesión en zonas más retrasadas. Estas estrategias son un reflejo de la confianza que tenían en la capacidad para recuperar el balón con rapidez y lanzar un contraataque. Los datos muestran que, en el 62 % de los saques de centro, las selecciones lograron controlar la posesión en el último tercio antes que el rival.
Saque de centro directamente fuera del terreno de juego: saque de banda
Uganda, Marruecos y Nueva Caledonia recurrieron a la estrategia de enviar el balón directamente fuera del terreno de juego para presionar a partir de un saque de banda. En el primer vídeo se muestra un ejemplo del planteamiento de Uganda durante su partido de la fase de grupos ante Chile.
En cuanto el balón sale, los jugadores de Uganda adelantan líneas y compactan su estructura de presión en el lado izquierdo del campo. Chile no logra conservar la posesión en los saques de banda sucesivos, lo que permite a Uganda lanzar un contraataque rápido que termina en una falta a favor en una zona muy peligrosa.
La intención de avanzar con rapidez desde el inicio tras el saque de centro se apreciaba con claridad en la forma en que algunas selecciones se organizaban antes de poner el balón en juego.
En el segundo vídeo, la República de Irlanda se dispone prácticamente sobre la línea de medio campo, con la intención de adelantar líneas con rapidez para presionar el saque de banda resultante. Los jugadores se organizan y se comunican de forma proactiva, lo que refleja una comprensión clara de sus funciones y responsabilidades, así como del objetivo de la acción.
Saque de centro directamente fuera del terreno de juego: saque de puerta
Las finalistas Austria y Portugal recurrieron durante la competición a la estrategia de enviar el balón directamente fuera del terreno de juego para provocar un saque de puerta. Esta acción buscaba generar una situación propicia para activar la presión alta sobre el saque de puerta rival y forzar la recuperación.
En el tercer vídeo, correspondiente a la final de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA 2025™, se observa cómo la subcampeona, Austria, aplicó esta táctica. En cuanto el balón se juega hacia delante, los jugadores aceleran hacia el campo rival y ocupan sus posiciones dentro de la estructura de presión alta. Conocen la preferencia de Portugal por iniciar el juego en corto y activan la presión de forma inmediata tras el primer pase. Austria intercepta el balón en el tercer intento de salida y cuenta con cinco jugadores en el último tercio para apoyar el contraataque, que termina en un remate bloqueado y un saque de esquina.
Resumen
Esta innovación en las estrategias de saque de centro refleja una clara intención de presionar desde el inicio, ya sea al comienzo de cada parte o tras encajar un gol. La idea de asumir la pérdida de la posesión para recuperarla en campo rival somete al adversario a una presión inmediata, incluso cuando dispone del balón. Este planteamiento pone de manifiesto la creciente confianza de las selecciones en su capacidad para controlar y dirigir el juego sin balón, así como una mayor comprensión y conciencia táctica de los futbolistas.