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Gilberto Silva: Superar la presión

FIFA, 3-3-2026

FIFA
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En la primera parte de la serie, Gilberto Silva presentó dos ejercicios diferentes de posesión, diseñados para desarrollar competencias esenciales del fútbol contemporáneo: encontrar al jugador desmarcado en situaciones de superioridad y superar la presión directa e individualizada del rival.

En la 2.ª parte, esas mismas competencias se llevan un paso más allá. En lugar de limitarse a mantener la posesión, el objetivo es aplicar las competencias para sacar el balón jugado desde atrás, romper la presión y progresar en situaciones de juego realistas. Los problemas siguen siendo los mismos, pero el contexto es más parecido al de un partido; esto es, las consecuencias son más significativas y las decisiones guardan una relación más clara con el rendimiento en competición.

Un objetivo y dos partidos para mayor realismo

La segunda parte de la sesión se construye alrededor de un objetivo claro y coherente:
sacar el balón jugado desde atrás frente a la presión alta del rival. Para alcanzar dicho objetivo, Gilberto emplea dos formatos de partido diferentes:

  • un 6 contra 6 en un campo estrecho

  • un 11 contra 11 en un campo corto y condensado

Aunque el número de jugadores y las dimensiones del campo varían, las reglas de ambos partidos se han diseñado con la misma intención. Se aplica la regla del fuera de juego y se pide al equipo defensor que adelante líneas, cierre espacios y presione arriba desde el saque de meta. Los jugadores tienen un límite de tres toques dentro de su propio campo y no tienen límite en campo rival.

Estas reglas influyen sobre el comportamiento de los jugadores de forma sencilla y directa. La regla del fuera de juego comprime el campo y acerca la presión a la portería, lo que genera situaciones de construcción de juego frecuentes y realistas.

El límite de tres toques acelera la toma de decisiones: los jugadores deben leer la jugada con rapidez, saber cuáles son sus opciones antes de recibir y jugar con intención. Eso evita la retención excesiva del balón al tiempo que fomenta la buena colocación y las combinaciones rápidas para romper la primera línea de presión.

Como en la 1.ª parte, Gilberto Silva interviene poco. En lugar de dar soluciones, confía en que el propio partido presente el mismo problema una y otra vez, para que los jugadores se adapten y aprendan por experiencia propia.

Primer partido: 6 contra 6 en campo estrecho

El primer partido exagera deliberadamente la longitud del campo al tiempo que limita la anchura, lo que expone repetidamente a los jugadores a la presión directa del rival. Se juega un 6 contra 6 desde la línea de meta hasta la línea divisoria, usando la anchura completa del área. La longitud adicional genera espacios que se pueden aprovechar, mientras que la anchura restringida reduce las opciones por las bandas y fomenta progresiones más verticales por el carril central.

Cada equipo se divide en dos grupos que se van turnando. Cada equipo compite en tres rondas de tres minutos, manteniendo la intensidad alta y permitiendo una recuperación breve entre repeticiones. Los intervalos cortos de alta intensidad son muy exigentes tanto a nivel físico como a nivel cognitivo.

Objetivos de aprendizaje

Al haber menos jugadores sobre el campo, la participación individual aumenta considerablemente. Los jugadores participan en acciones decisivas de forma más directa y con más frecuencia. La superficie relativa que abarca cada jugador es amplia, lo que aumenta la carga física y exige continuas acciones de alta intensidad.

Aunque hay espacios para conducir el balón o pasar, el rival llega rápidamente para presionar. Por lo tanto, para aprovechar la profundidad disponible tiene que haber:

  • Percepción espacial reconocer dónde aparecen los espacios

  • Entendimiento táctico identificar la solución más efectiva

  • Precisión técnica ejecutar las acciones con limpieza, a gran velocidad y bajo presión

Las competencias desarrolladas en los ejercicios de posesión de la 1.ª parte (como saber colocarse con antelación, reconocer al jugador libre y mantener la calma bajo presión) pasan a ser las bases fundamentales, porque ahora se somete a los jugadores a la mayor complejidad estructural de un partido de once contra once.

Segundo partido: 11 contra 11 en campo condensado

Una vez establecido el comportamiento individual bajo presión con el 6 contra 6, el segundo partido aumenta la complejidad estructural al añadir más jugadores y emplear toda la anchura del campo. Se juega 11 contra 11 desde la línea de meta hasta la línea divisoria.

Al contrario que en el 6 contra 6, los equipos pueden construir la jugada por el centro o por las bandas, estirar la defensa rival y cambiar el juego estratégicamente. Aunque la zona de juego es mayor, el espacio relativo por jugador es menor. Esto crea un entorno más condensado: hay menos tiempo con el balón, los espacios se cierran antes y las soluciones individuales se vuelven más difíciles de ejecutar de forma una y otra vez.

Conceptos de aprendizaje

En este entorno, romper la presión se convierte en una tarea colectiva en lugar de una individual. Se anima a los equipos a:

  • Adoptar una estructura equilibrada, con opciones de pase en corto y en profundidad

  • Generar amplitud y profundidad al mismo tiempo

  • Usar combinaciones, rotaciones y movimientos con tercer hombre para progresar

  • Saber reconocer cuándo circular el balón con paciencia y cuándo acelerar o cambiar el juego

A nivel individual, la participación directa se reduce significativamente y las acciones explosivas se producen con menor frecuencia. Sin embargo, la carga perceptiva aumenta: las situaciones evolucionan rápidamente, aparecen y desaparecen múltiples opciones, y los jugadores deben ajustar constantemente su posición con respecto a sus compañeros, los rivales y el balón.

El 6 contra 6 incide en la técnica individual para superar la presión, mientras que el 11 contra 11 pone a prueba estas cualidades individuales en una estructura de equipo coordinada. 

Entrenar con condiciones, no instrucciones

Una característica que define estas sesiones es que Gilberto Silva interviene lo mínimo. Apenas detiene el juego, los principios que expone son concisos y los ejercicios fluyen con mucha intensidad.

En lugar de indicar a los jugadores cómo deben solucionar los problemas, Gilberto confía en las limitaciones del juego (tamaño del campo, reglas y repeticiones) para guiar el aprendizaje. Gracias a la repetición, los jugadores empiezan a reconocer patrones y mejoran de forma orgánica la colocación, el entendimiento del juego y la toma de decisiones.

Este enfoque refleja tanto su carrera futbolística como su filosofía de entrenamiento:
la inteligencia futbolística se desarrolla a través de la experiencia en el juego y no con indicaciones excesivas.

 

Conclusiones para entrenadores

  • Los formatos de juego se convierten en herramientas de aprendizaje muy potentes cuando reflejan fielmente la exigencia de los partidos

  • Ciertas reglas, como la del fuera de juego, pueden usarse deliberadamente para influir sobre la forma de presionar y recrear situaciones concretas de construcción de juego

  • El uso de formatos diferentes con el mismo objetivo aumenta la inteligencia táctica y la adaptabilidad de los futbolistas

  • El límite en las intervenciones permite que los futbolistas desarrollen la compostura, la percepción del juego y la toma de decisiones a través de la experiencia

Al diseñar sesiones en las que es el propio entorno el que aporta el aprendizaje, los técnicos pueden ayudar a los futbolistas a jugar con más calma, inteligencia y flexibilidad, tres cualidades que definieron la carrera de Gilberto Silva y que siguen siendo fundamentales en el fútbol moderno.

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