#Perspectivas de entrenamiento

En el campo de entrenamiento con Roger Schmidt: 2.ª parte

FIFA, 1-7-2025

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En el fútbol de élite, los entrenadores ya no solo cuentan con una filosofía propia, también disponen de un método para transmitirla. Gracias a esta serie, descubrimos en exclusiva cómo Roger Schmidt, un técnico con uno de los perfiles tácticos más característicos del fútbol actual, plasma sobre el campo de entrenamiento su estilo audaz, vertical e intenso.

En la primera parte, presentamos un ejercicio de posesión de alta intensidad que preparaba a los jugadores en el aspecto físico, mental y táctico según las exigencias del estilo de juego de Schmidt. En esta segunda entrega, y a partir de lo aprendido, nos centramos en otro ejercicio de activación táctica que parte de los mismos principios, pero con una dosis extra de complejidad y realismo.

Preparación del ejercicio

Para esta variación se forman tres equipos de seis jugadores más dos jugadores neutrales, repartidos en tres zonas, Cada ronda comienza con un equipo en cada una de ellas, y el equipo de la franja central es el que defiende. Igual que ocurría en la primera parte, los equipos pueden sumar puntos de dos formas:

  • Encadenando diez pases y enviando el balón a la zona opuesta, de manera que se prioriza la posesión estructurada y el avance en vertical.
  • Robando el balón y efectuando una transición rápida hacia la zona opuesta. De este modo, se asienta la idea de que la defensa es el punto de partida del ataque.

  

Un extra de complejidad

Igual que ocurría en la primera parte, esto no es un mero calentamiento; es un juego de activación táctica, un ejercicio específico y de alta intensidad concebido para inculcar las conductas que configuran el estilo de juego de Roger Schmidt.

  • Juego vertical: se anima a los jugadores a pasar el balón hacia delante y a mover el balón con sentido.

  • Transiciones rápidas: el ejercicio se basa en cambios de posesión rápidos, para que los jugadores pasen del ataque a la defensa y de la defensa al ataque de forma instantánea.

  • Trabajo defensivo de alta intensidad: los defensores salen a presionar inmediatamente y reproducen la intensa presión que caracteriza a los equipos de Schmidt.

  • Recuperaciones de balón con un propósito: las acciones defensivas tienen recompensa, puesto que derivan en oportunidades de ataque.

En comparación con la que vimos en la primera parte, esta versión del ejercicio añade complejidad con y sin balón, porque incluye a más jugadores y por el dibujo de los equipos, que es más estructurado.

Con la posesión: situación más realista de elaboración del juego

El equipo que ataca cuenta ahora con siete jugadores (seis más uno neutral), lo cual requiere más orden y desplazamientos de balón más estratégicos. De este modo, el ejercicio empieza a parecerse a una situación de partido, en particular durante la fase de elaboración, con una defensa de cuatro y tres jugadores en el centro. El jugador neutral, que ejerce de pivote, desempeña una función clave en este esquema.

Entre sus responsabilidades se incluye:

  • mantener la posesión bajo presión;
  • favorecer la circulación de la pelota;
  • iniciar jugadas ofensivas.

Para un rendimiento óptimo, el jugador neutral deberá:

  • ajustar constantemente su posición para poder recibir el balón;
  • mirar alrededor para anticiparse a la presión;
  • decidir cuándo girarse, cambiar el juego o reiniciar jugadas.

De las funciones que desempeña este jugador parten dos estrategias esenciales que recrean la forma en que un equipo sortea la presión en los partidos:

Sin la posesión: más sincronización en la presión

El equipo que presiona pasa a defender con tres jugadores en vez de dos, lo que le obliga a estar más coordinado, a comunicarse más y a definir claramente cada función. Aun estando en situación de inferioridad numérica, actuar coordinados puede ayudar a los defensores a la hora de aislar al jugador con balón, cerrar líneas de pase y presionar en bloque.

Para conseguir sus objetivos, los tres defensores deberán:

  • defender en forma de triángulo compacto, basculando según se desplace el balón;
  • mantener distancias de entre cinco y ocho metros para apoyarse mutuamente y cerrar líneas de pase;
  • aislar al jugador con balón, evitar los cambios de orientación y provocar pérdidas de balón.

De este modo, se recrean situaciones de partido en las que presionar en bloque es clave para no aflojar y robar la pelota cerca de la portería rival. Cada defensor desempeña una función dentro de este triángulo.

Estas funciones cambian constantemente con el desplazamiento del balón, y por eso es tan importante la comunicación, la anticipación y la coordinación de movimientos, tan distintivos de la estructura defensiva de Schmidt.

En próximas entregas seguiremos analizando la forma en que Roger Schmidt utiliza el campo de entrenamiento como laboratorio para un fútbol atrevido e intenso.

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