A lo largo de cinco entregas, analizaremos cinco ejercicios cuidadosamente seleccionados que no se limitan a trabajar la preparación física o el entrenamiento técnico, sino que sirven de modelo táctico para inculcar la intensidad, organización y verticalidad que caracteriza a los equipos de Schmidt.
El técnico alemán propone un fútbol atrevido, intenso y con objetivos claros, reconocible por su presión incansable y sus veloces transiciones. Los ejercicios que veremos no funcionan como meros componentes de sus sesiones, sino como seña identitaria de su juego. Cada uno de ellos se utiliza con regularidad y está diseñado al detalle para integrar los principios fundamentales que llevan a sus equipos a lo más alto.
Resumen de la serie
La serie se compone de cinco vídeos de contenido técnico que combinan secuencias dinámicas con información táctica y entrevistas exclusivas. En cada artículo se presenta un ejercicio concreto, y se analiza su diseño, su relevancia táctica y su puesta en práctica, para que tanto entrenadores como aficionados al fútbol puedan adentrarse en la metodología de Schmidt:
-
1.ª parte: Activación táctica mediante posesión y transiciones I
-
2.ª parte: Activación táctica mediante posesión y transiciones II
-
3.ª parte: Activación táctica mediante posesión y transiciones III
-
4.ª parte: Trabajo de presión de 7 contra 7. Aplicación de las tácticas del equipo
-
5.ª parte: 11 contra 11 condicionado. Transmisión de una identidad táctica aplicando restricciones
Activación táctica mediante posesión y transiciones
El primer vídeo de contenido técnico muestra uno de los ejercicios de activación más habituales de Roger Schmidt: un juego de posesión de alta intensidad que aclimata a los jugadores para el resto del entrenamiento.
Preparación del ejercicio
En este juego, que se desarrolla en tres zonas, participan tres equipos de cuatro jugadores más dos jugadores neutrales. Al principio de cada ronda, cada equipo ocupa una zona, y el equipo de la zona central realiza labores defensivas.
Por qué es relevante
Esto no es un mero calentamiento; es un juego de activación táctica que prepara a los jugadores en el plano físico, mental y táctico según las exigencias del estilo de juego de Schmidt. El ejercicio, rápido, complejo y competitivo, refuerza las conductas que configuran la filosofía futbolística del entrenador:
- Juego vertical: se anima a los jugadores a pasar el balón hacia delante y a mover el balón con sentido.
- Transiciones rápidas: el ejercicio se basa en cambios de posesión rápidos, para que los jugadores pasen del ataque a la defensa y de la defensa al ataque de forma instantánea.
- Trabajo defensivo de alta intensidad: los defensores salen a presionar inmediatamente y reproducen la intensa presión que caracteriza a los equipos de Schmidt.
- Recuperación del balón con un propósito: solo se recompensará al equipo que consiga convertir una jugada defensiva en una oportunidad de ataque.
Diseño y puesta en práctica
Este ejercicio es especialmente eficaz por su sistema de doble anotación, que permite sumar puntos al equipo que mantenga la posesión y consiga enviar el balón al otro extremo, o al que robe y efectúe un cambio de juego rápido. Así, se refleja el carácter dual de la filosofía de juego de Schmidt, que entrena a sus equipos para generar oportunidades con balón (mediante combinaciones rápidas y verticales) y sin balón (utilizando la presión y la presión tras pérdida a gran intensidad como instrumentos para recuperar el balón cerca de la portería rival y buscar el remate inmediatamente). Para Schmidt, defender no consiste solo en evitar goles, sino también en generar ocasiones para marcarlos.
La eficacia de este ejercicio no solo depende de su organización, sino también de cómo se pone en práctica. Unos leves ajustes de duración, intensidad o ritmo pueden tener una gran repercusión.
- Primer aspecto principal: las rondas serán de solo 90 segundos, para que los jugadores puedan ejercitarse a máxima intensidad.
- Segundo aspecto principal: el entrenador fomenta el juego continuo e introduce constantemente balones en juego.
- Tercer aspecto principal: poder obtener puntos añade un factor competitivo al ejercicio y mantiene concentrados a los jugadores.
Esta configuración exige a los jugadores en el plano físico y los forma tácticamente. De este modo, adoptan una nueva mentalidad y se les transmite un mensaje claro: «Así es como entrenamos y así es como jugamos».
Próxima entrega
Este ejercicio inicial sienta las bases del resto de la sesión, puesto que, además de preparar a los jugadores, los forma. En cuestión de minutos, se sumergen en las dinámicas que caracterizan a los equipos de Roger Schmidt.
En el siguiente artículo hablaremos de otro juego de posesión en el que cambia el foco táctico, pero no la intensidad ni los principios. Seguiremos analizando con lupa cómo uno de los entrenadores más audaces de Europa plasma en el campo de entrenamiento su atrevida filosofía de juego. ¡No se lo pierda!