#Perspectivas de entrenamiento

En el campo de entrenamiento con Roger Schmidt: 3.ª parte

FIFA, 22-7-2025

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En el fútbol de élite, los entrenadores ya no solo cuentan con una filosofía propia, también disponen de un método para transmitirla. Gracias a esta serie, descubrimos en exclusiva cómo Roger Schmidt, un técnico con uno de los perfiles tácticos más característicos del fútbol actual, plasma sobre el campo de entrenamiento su estilo audaz, vertical e intenso.

En esta tercera entrega, regresamos al terreno de juego para trabajar una nueva variante de los ejercicios de activación táctica de Roger Schmidt, centrada en las acciones ofensivas decisivas y en el desarrollo individual del jugador. Aunque las sesiones anteriores también promovían un fútbol orientado al ataque, esta actividad exige a los jugadores superar líneas con mayor antelación, asumir más responsabilidad con el balón y aceptar el riesgo y los beneficios que conlleva la progresión vertical.

El formato resultará familiar para quienes han seguido la primera y segunda parte de esta serie: tres equipos, tres zonas y una dinámica constante entre posesión, progresión y transición. Sin embargo, pequeños ajustes en el tamaño de los equipos, las limitaciones de pase y las reglas de puntuación modifican significativamente la experiencia de aprendizaje. El resultado es una sesión que no solo prepara al jugador en términos físicos, mentales y tácticos para las exigencias del modelo de juego de Schmidt, sino que también lo desafía a tomar la iniciativa, mejorar su toma de decisiones y ejecutar con precisión.

Preparación del ejercicio

Esta activación incluye tres equipos de tres jugadores: una configuración más reducida y personalizada en comparación con los grupos de cuatro o seis utilizados en sesiones anteriores. El juego se desarrolla en tres zonas, con un equipo en cada una. El equipo central actúa como defensor, mientras que los otros dos ocupan las zonas exteriores.

  

Gestión de la sesión
En comparación con la primera y segunda parte, esta versión se organiza de forma ligeramente distinta, lo que permite centrar aún más la atención desde un punto de vista táctico en las progresiones verticales:

  • El equipo defensor permanece en esta función durante toda la ronda.

  • En cada secuencia, el entrenador pone en juego tres balones.

  • El juego continúa hasta que el balón sale del campo o el equipo defensor consigue devolverlo al entrenador con éxito.

  • Después de poner en juego cada balón, se concede una breve pausa para que ambos equipos se reorganicen y se recuperen.

Rotación de equipos
Al contar con cuatro equipos, la rotación tiene por fin asegurar una carga equilibrada y mantener la intensidad competitiva durante toda la sesión:

  • Cada equipo descansa una ronda.

  • Todos participan en dos rondas como atacantes y una como defensores.

  • Se lleva un registro de los puntos obtenidos, y el equipo con la puntuación más alta al final de la sesión se proclama ganador.

Diseño intencional del ejercicio

Pequeños ajustes en las reglas, la estructura o la intervención del entrenador pueden modificar radicalmente la experiencia del jugador. En esta versión, Schmidt introduce dos cambios sutiles pero decisivos en las normas, que orientan el trabajo hacia el juego vertical decisivo y la presión inmediata tras pérdida.

1 Limitación de pases
La diferencia principal en esta variante radica en la restricción en el número de pases. Mientras que en ejercicios anteriores se exigía un mínimo de diez pases antes de cambiar de lado —lo que daba tiempo a los defensores para organizarse y ejercer presión de forma coordinada—, esta tarea limita al equipo atacante a un máximo de cinco pases. Esto obliga a los jugadores a pensar con verticalidad, actuar con rapidez y asumir riesgos calculados para encontrar pases que rompan líneas.

Info: límite máximo y mínimo de pases

  • Un límite mínimo pases prolonga el tiempo en posesión y refuerza tanto la capacidad de mantener la serenidad bajo presión como la habilidad para resistir la presión rival. Reduce la frecuencia de las progresiones verticales y permite a los defensores organizarse, presionar y ensayar comportamientos colectivos con mayor regularidad.

  • Un límite máximo de pases, en cambio, acelera el ritmo de juego. Obliga a los atacantes a buscar opciones hacia delante desde el inicio e incrementa la toma de riesgos y la frecuencia de pases que superan líneas. Esta limitación incentiva el número de pases hacia delante por secuencia y fomenta la rapidez y la verticalidad.

2 Sistema de puntuación
Un cambio más sutil pero significativo en esta tarea de activación táctica se encuentra en el sistema de puntuación. Al igual que en versiones anteriores, los atacantes suman un punto por cada pase hacia delante que logre alcanzar la zona exterior opuesta. Esto premia las acciones decisivas que rompen líneas y superan a los defensores.

Sin embargo, los defensores ya no pueden puntuar de forma inmediata. Para obtener un punto, deben completar una breve secuencia de pases: los tres jugadores deben tocar el balón antes de devolverlo al entrenador. Esta norma establece un límite mínimo de pases, lo que exige control y serenidad justo después de recuperar la posesión.

Además, genera una oportunidad clara para aplicar presión tras pérdida. Al demorar la posibilidad de puntuar para los defensores, los atacantes reaccionan y presionan con mayor frecuencia. Esto hace que la presión tras pérdida se vuelva más realista y más fácil de interiorizar como una respuesta natural en situaciones de transición.

Objetivo técnico y desarrollo de jugadores

Esta variante del ejercicio de activación táctica está diseñada de forma deliberada para individualizar la experiencia de aprendizaje. Al trabajar con equipos más reducidos, cada jugador asume un mayor protagonismo: interviene con más frecuencia, toma más decisiones y asume mayor responsabilidad en la progresión del juego. Este ajuste facilita una intervención más específica sobre el desarrollo individual.

A lo largo de la sesión, Schmidt desafía constantemente a los jugadores a entender el ejercicio como una oportunidad real de crecimiento. Sus intervenciones van más allá de las indicaciones tácticas: buscan moldear la mentalidad y el enfoque del jugador. Les recuerda que los pases hacia delante que rompen líneas y superan rivales son acciones decisivas en el juego. En lugar de conformarse con pases horizontales o hacia atrás, los anima a jugar con ambición, intención y valentía.

Schmidt fomenta la toma de riesgos como una parte necesaria del desarrollo de jugadores. Les anima a confiar en sus capacidades, detectar los espacios más reducidos y a aprovecharlos con velocidad y precisión. El énfasis está en jugar con intención: no se trata solo de mantener la posesión, sino de utilizarla para progresar y marcar la diferencia.

Principales objetivos técnicos

  • Toma de decisiones: los jugadores deben evaluar con rapidez cuándo y cómo superar líneas, sopesar las opciones disponibles y actuar con urgencia.

  • Precisión técnica: los pases verticales se deben ejecutar con la combinación justa de ritmo, sincronización y precisión para sacar ventaja en espacios reducidos.

  • Toma de riesgos y confianza: se anima a los jugadores a tomar la iniciativa y asumir la responsabilidad de ser quienes cambian el desarrollo del juego.

Estos objetivos obligan a pensar con verticalidad, actuar con determinación y adoptar una actitud proactiva, orientada hacia la progresión con el balón. Para reforzar estos comportamientos, Schmidt ofrece una serie de indicaciones claras y directamente aplicables durante la sesión:

Conclusión

Aunque forma parte de la misma familia de ejercicios de activación táctica, esta tercera actividad marca un cambio claro en los aspectos que se trabajan. La reducción del número de jugadores, las limitaciones en el pase y las intervenciones técnicas más precisas sitúan en primer plano la toma de decisiones individual, la ejecución bajo presión y el desarrollo personal. Se presenta como una variante más rápida, directa y centrada en el jugador, en contraste con la estructura más orientada a la posesión de los ejercicios anteriores.

Una vez más, el diseño de las tareas de Roger Schmidt demuestra cómo pequeños ajustes en la configuración pueden generar nuevos desafíos y oportunidades de aprendizaje. Al modificar los parámetros, consigue mantener la implicación de los jugadores, ampliar sus capacidades y reforzar los comportamientos clave de su modelo de juego en un contexto competitivo y pertinente para el fútbol.

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