Por este motivo, a la hora de formar a los jugadores jóvenes que aspiran a llegar a la élite, el entrenamiento por posiciones cobra ahora más importancia que nunca. Las estructuras de desarrollo del talento no solo deben servir para mejorar las aptitudes futbolísticas generales; sino que también deben ayudar a los jugadores a comprender cómo se juega en su posición en el fútbol actual y qué se espera de ellos en las situaciones de partido decisivas.
Este artículo es una introducción al modelo de entrenamiento por posiciones para el desarrollo de futbolistas. Tomando como ejemplo la posición de medio de contención (número 6) y su función a la hora de sacar el balón jugado desde atrás, se explican los fundamentos del entrenamiento por posiciones, se describe el perfil del centrocampista defensivo actual y se presenta un método de entrenamiento en tres fases que servirá de base para tres artículos posteriores. Cada uno de estos artículos se centrará en una fase del método y presentará una breve selección de ejercicios y juegos diseñados para desarrollar la capacidad del medio de contención como apoyo en la elaboración del juego.
Las exigencias del fútbol actual
Si el objetivo de los programas de desarrollo del fútbol juvenil es preparar a los jugadores para competir en la élite, los entrenamientos deben reflejar las exigencias del fútbol actual. Los ejercicios que no se corresponden con la forma en que se juega al fútbol en la máxima categoría no sirven para preparar a los futbolistas para las situaciones a las que se enfrentarán en el futuro.
El fútbol actual se caracteriza por una mayor velocidad, intensidad y organización táctica. Los jugadores disponen de menos tiempo y espacio, tienen que procesar más información y deben tomar y ejecutar decisiones bajo una presión constante. Por lo tanto, ya no basta con tener calidad técnica. Las acciones técnicas deben ser precisas, repetibles y estar acompañadas de un profundo conocimiento táctico.
Por otra parte, la organización del equipo y las estructuras colectivas han cobrado mayor importancia en los últimos tiempos. Se espera que cada jugador desempeñe funciones claramente definidas en el modelo de juego del equipo, sobre todo en fases importantes como la elaboración del juego, las transiciones y la presión alta. En resumen, el entrenamiento tiene que reunir las siguientes características:
- Relacionado con el juego: debe recrear situaciones de partido realistas
- Específico para cada posición: debe adaptarse a las necesidades reales de los jugadores
- Progresivo: debe partir de acciones individuales para llegar a comportamientos colectivos
Si trabajan de esta manera, los entrenadores podrán formar futbolistas que controlen el juego en lugar de limitarse a participar en él.
En el fútbol actual, la posición de centrocampista es la que exige más polivalencia y conocimientos tácticos
El entrenamiento por posiciones es una recurso fundamental para los entrenadores que deseen alcanzar este objetivo, ya que sitúa a los jugadores en un entorno controlado que les obliga a procesar información, tomar decisiones bajo presión y combinar todas las fases del juego.
Centrocampistas: en el centro de la acción
La posición de centrocampista es, probablemente, la más compleja de todas. Los medios deben defender los espacios, ayudar en la elaboración de la jugada, controlar el ritmo del partido, enlazar líneas y contribuir al juego colectivo en el último tercio. Todas estas tareas exigen que el jugador domine una serie de habilidades técnicas, tácticas, físicas y cognitivas.
Como consecuencia, en el fútbol actual han surgido perfiles de centrocampistas claramente diferenciados. En este artículo, utilizamos la convención numérica tradicional para centrarnos en el medio de contención (número 6).
El medio de contención actual
El número 6 desempeña un papel fundamental a la hora de sostener la estructura del equipo y controlar el ritmo del partido. Suele actuar como enlace entre la defensa y el centro del campo y es el principal responsable de poner en práctica la estrategia del entrenador sobre el terreno de juego.
Para llevar a cabo esta función, un medio de contención de primera categoría debe reunir las siguientes características:
- Una inteligencia futbolística y percepción posicional excepcionales;
- Una extraordinaria capacidad para armar el juego bajo presión;
- Flexibilidad posicional, que incluye la capacidad de bajar hasta la línea defensiva para elaborar la jugada desde atrás.
Desde el punto de vista técnico, debe tener seguridad con el balón en los pies y facilidad para pasar en corto y en largo con precisión y rapidez, así como soltura para recibir el balón y girarse con confianza bajo presión. La capacidad para disparar desde larga distancia puede suponer un plus importante.
Cuando su equipo no tiene la posesión, el medio de contención se encarga de proteger los espacios centrales —especialmente en las transiciones—, cerrar las líneas de pase, organizar la presión y sostener la estructura defensiva. Para llevar a cabo estas funciones necesita tener capacidad física, disciplina táctica y la intensidad justa.
El medio de contención y la elaboración del juego
Durante la fase de elaboración del juego, el número 6 suele ser el punto de referencia en torno al que se desarrolla la jugada. Tanto si juega como único pivote como si lo hace acompañado por otro centrocampista, es el enlace principal entre la línea defensiva y los jugadores más adelantados.
Para desempeñar esta función con eficacia, el medio de contención debe:
- Buscar espacios para recibir el balón, aunque tenga que bajar para incrustarse entre los defensas o situarse a su lado;
- Levantar la cabeza para analizar la situación antes de recibir el balón;
- Perfilarse correctamente para jugar hacia delante siempre que sea posible;
- Si no puede jugar hacia delante, proteger el balón y mantener la posesión con seguridad;
- Elegir y enviar el pase adecuado para avanzar y romper líneas;
- Controlar el ritmo del ataque.
Los vídeos que se muestran a continuación, extraídos de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA 2025™, ilustran la forma en que los medios de contención jóvenes ponen en práctica estos principios en partidos de competición de la máxima categoría.
Un método en tres fases para el entrenamiento por posiciones
Desarrollar el amplio abanico de aptitudes que se le exigen al medio de contención actual es una tarea compleja. Para facilitar este proceso, proponemos un método de entrenamiento en tres fases en el que el realismo y la complejidad aumentan de forma gradual, pero sin dejar de centrarse en el desarrollo específico de cada posición.
Las tres fases están interrelacionadas y son complementarias. No se trata de etapas rígidas, sino de niveles entre los que los entrenadores se pueden mover en función de la edad, la experiencia y las necesidades del jugador.
Fase 1: Entrenamiento de acciones individuales
La estructura determina cómo se organiza el equipo, pero es la calidad individual la que decide los partidos
La primera fase se centra en el desarrollo de los fundamentos técnicos y patrones de movimiento necesarios para desempeñar la función de medio de contención en la elaboración del juego. La mayoría de los ejercicios se llevan a cabo sin oposición y están concebidos para que se realicen con una gran cantidad de repeticiones.
La atención no se centra en la toma de decisiones, sino en cómo se realizan las acciones. Los elementos fundamentales son:
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La sincronización de los movimientos para ofrecerse y pedir el balón
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La coordinación entre los jugadores implicados en los patrones de elaboración del juego
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Levantar la cabeza antes recibir el balón
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Adoptar una postura corporal abierta para jugar hacia delante
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La soltura a la hora de girarse y recibir, conducir y pasar el balón
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La velocidad y precisión en el pase con ambas piernas
En el diseño de los ejercicios se incluyen referencias situacionales para relacionarlos con acciones propias del juego, pero la mayoría de las opciones están predeterminadas.
La primera fase integra los fundamentos técnicos y motrices que sustentan la eficacia en el rendimiento. Cuando estos fundamentos se automatizan y se asientan, los jugadores están mejor preparados para hacer frente a la presión y la complejidad del juego en etapas posteriores.
Esta fase permite a los entrenadores:
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Fijar criterios de rendimiento claros y verificables
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Maximizar el número de repeticiones
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Perfeccionar la calidad y mejorar la solidez de la ejecución
La limitación de esta fase es la ausencia de una verdadera toma de decisiones y de presión para los jugadores, por lo que se debe complementar con las fases posteriores.
Fase 2: Entrenamiento de situaciones de partido
Los entrenamientos en grupos reducidos y basados en el juego permiten desarrollar habilidades específicas de cada posición en situaciones de presión
La segunda fase incluye ejercicios con oposición para trabajar la toma de decisiones en situaciones de juego reales en espacios reducidos. Estos ejercicios recrean las tareas principales de un medio de contención: participar en la elaboración del juego y enlazar las líneas para avanzar hacia la portería contraria.
En esta fase, los jugadores deben:
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Captar más información
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Tomar decisiones bajo presión
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Realizar acciones técnicas en espacios más reducidos
Además, en los ejercicios se reducen tanto la cantidad de jugadores como los espacios para garantizar un elevado volumen de repeticiones de la situación practicada.
La fase 2 sirve como puente entre los entrenamientos individuales y los partidos completos. Los jugadores pueden poner en práctica las habilidades desarrolladas en la fase 1 y adaptarse de forma gradual y sin agobios a las exigencias cognitivas y tácticas de los partidos reales.
Los partidos en espacio reducido aumentan la participación y la intensidad del aprendizaje, pero se mantienen bajo control. Son menos complejos que los ejercicios en los que participa todo el equipo, por lo que no se recrean todas las situaciones que se dan en un partido real.
Fase 3: Entrenamiento de fases del juego
El mejor entrenamiento es el que nos acerca al fútbol actual
La tercera fase integra los objetivos específicos de cada posición en ejercicios de entrenamiento más completos que culminan en partidos de once contra once. En estos ejercicios participan más jugadores, hay más interdependencia entre las posiciones y la carga física y cognitiva es mayor.
Aunque los ejercicios no son tan específicos como los de la fase 2, reflejan mejor las condiciones de un partido real.
En esta fase, el medio de contención se expone a toda la complejidad del juego: más rivales, más compañeros, más transiciones y un mayor grado de imprevisibilidad. Es fundamental para que los futbolistas mejoren la lectura del juego y se preparen para la competición.
Aunque la repetición de situaciones concretas es menor, el realismo es máximo. Por lo tanto, los entrenadores deben centrarse en los objetivos individuales y hacer comentarios personalizados a los jugadores.
Conclusión
Los jugadores tienen más posibilidades de alcanzar su máximo potencial si su desarrollo se ajusta a las exigencias del fútbol actual. Los entrenamientos por posiciones basados en el juego ofrecen un modelo que permite vincular la calidad individual con el rendimiento colectivo.
Mediante el uso de un método progresivo en tres fases, centrado en la función del medio de contención durante la elaboración del juego, los entrenadores pueden desarrollar la precisión técnica, el conocimiento táctico, la preparación física y la capacidad cognitiva de los jugadores en contextos realistas. Si los jugadores tienen una comunicación fluida con el entrenador, reciben comentarios personalizados y cuentan con la posibilidad de repetir los ejercicios, podrán interiorizar los comportamientos esenciales y ponerlos en práctica con eficacia durante la competición.
Los tres artículos siguientes ilustran este modelo mediante ejercicios y juegos concretos. Cada uno de ellos se ajusta a una de las fases del método.