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Dos clubes, una academia

FIFA, 7-4-2026

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Dos clubes profesionales neerlandeses, el Twente Enschede y el Heracles Almelo, colaboran para desarrollar jugadores jóvenes en una academia conjunta.

Para dos clubes profesionales, el desarrollo de jóvenes talentos no solo entraña ventajas únicas, sino también retos, para los que ambos clubes y el personal de la academia han desarrollado soluciones a medida. La academia tiene como objetivo brindar el mejor entorno de desarrollo posible tanto a los jugadores jóvenes de talento como a los entrenadores. En este artículo, Bas van Baar, responsable de Desarrollo del Fútbol de la academia, nos presenta esta institución única.

Dos clubes, una academia

Las localidades de Enschede y Almelo se encuentran en la provincia neerlandesa de Overijssel, separadas por unos 30 km de distancia. En una región tan poco poblada, carece de sentido que dos clubes tengan cada uno su propia academia. Esta circunstancia llevó a las entidades a aliarse hace cinco años y aunar esfuerzos en torno al fútbol juvenil. La academia se encuentra en Hengelo, entre Enschede y Almelo, lo cual reduce al mínimo el tiempo de los traslados. La colaboración ha sido tan fructífera durante los primeros años que los clubes han prorrogado su acuerdo hasta 2035. La academia desarrolla jugadores para los primeros equipos de ambos clubes.

Los jóvenes tienen plena libertad para decidir si juegan en el Twente o en el Heracles.

Si ambos equipos están interesados en fichar a un determinado jugador, plantean la cuestión durante la reunión semanal entre los directores de desarrollo técnico y el responsable de la academia, Bas van Baar. Entonces, ambas partes mantienen nuevas conversaciones con una sola regla: no se habla de dinero, únicamente de cuestiones deportivas. Una vez que se toma una decisión, se programa una segunda reunión para las negociaciones contractuales.

Objetivo común
Combinar los presupuestos de dos secciones de desarrollo del fútbol juvenil tiene un beneficio tangible. Lógicamente, también implica que los dos clubes tengan voz y voto a la hora de gestionar la academia. Sin embargo, en la práctica esto solo se aplica en términos generales: el personal de la academia es el que toma la mayoría de las decisiones, por ejemplo, en lo que respecta a la selección de los jugadores jóvenes a los que quieren fichar para sus equipos. Esta situación exige un mayor grado de comunicación, ya que, por ejemplo, la academia debe tener en cuenta la opinión de dos directores de desarrollo técnico.

Por otro lado, el personal hace todo lo posible por atender las demandas de los entrenadores de los primeros equipos, ya que pueden tener enfoques (y prioridades) completamente distintas. La academia se centra en su misión, que combina los intereses de todos los participantes. Tener la posibilidad de servir de escaparate para jóvenes talentos de dos clubes hace que a la academia le resulte más fácil cumplir este objetivo. Se trata de un sistema único que está reportando excelentes resultados. La academia se ha consolidado entre las mejores de Países Bajos sobre la base de un sólido programa de entrenamiento y un equipo específico de entrenadores de primera categoría.

Ascenso a los dos primeros equipos

En el caso de la academia, la situación de las grandes promesas sub-19, ya de por sí compleja, se complica aún más. Pueden haber debutado ya con el equipo sub-21 a la vez que juegan y entrenan con los sub-19, ser convocados con la selección, e incluso ser invitados por los técnicos del Twente y el Heracles a participar en sesiones de entrenamiento del plantel profesional. Por lo tanto, cabe la posibilidad de que un futbolista forme parte a la vez de hasta cinco sistemas distintos y que cada uno de ellos lo exponga a situaciones completamente diferentes. El jugador debe asumir una función de liderazgo en el equipo sub-19, a la vez que convive con el hecho de ser (normalmente) el integrante más joven de la primera plantilla.

En la selección nacional, puede que sea el único representante de la región en un combinado con presencia mayoritaria de jugadores del Ajax o el PSV Eindhoven, que suelen encontrarse más adaptados por la cantidad de compañeros con los que comparten convocatoria. No obstante, la academia considera que esta es una etapa crucial de cara al éxito de la institución y de los propios jugadores sub-19, que se disponen a ascender del fútbol juvenil al profesional, en el que será el paso más importante y difícil de sus carreras. Por ese motivo, se presta especial atención a ayudar a los jóvenes con talento a cruzar este umbral.

Promesas de gran potencial
La academia se refiere a los jugadores de talento que considera que tienen más posibilidades de ser profesionales como «posibles promesas» o «promesas de gran potencial». A la hora de seleccionar jugadores, el personal basa su decisión en varios indicadores. Sin embargo, no todo gira en torno a datos objetivos: también se tiene en cuenta la opinión de los entrenadores de fútbol juvenil y de los directores de desarrollo técnico. Hay una lista con las mayores promesas de la academia, que se actualiza periódicamente y a la cual no tienen acceso los jugadores. Este documento incluye cuatro promesas de gran potencial y once posibles promesas de las categorías sub-17, sub-19 y sub-21. Como parte del apoyo especial que se brinda a las promesas de gran potencial, siempre se hace jugar a estas en su mejor posición. El combinado sub-21 solo puede contar en sus filas con jugadores del primer equipo de Twente y Heracles que se hayan formado en la academia. Sin embargo, si comparten demarcación con una promesa de gran potencial de dicha categoría de edad, esta última tendrá siempre preferencia. Este grado de apoyo ha ayudado a 32 jugadores a dar el salto de la academia al fútbol profesional en los últimos cinco años.

Entrenadores de enlace
Los «entrenadores de enlace» desempeñan un papel muy importante. Estos técnicos se dedican en exclusiva a trabajar individualmente con jóvenes talentos. Están empleados a jornada completa y ayudan a los sub-17, sub-19 y sub-21, se sientan en el banquillo durante los partidos y, posteriormente, elaboran análisis de vídeo para determinados jugadores. Los entrenadores de enlace organizan sesiones específicas con las promesas detectadas a fin de complementar los entrenamientos del equipo. Para garantizar en todo momento la confidencialidad de la lista de promesas, este entrenamiento específico se realiza en grupo (por ejemplo, con cinco defensas centrales), si bien el trabajo se focaliza en un jugador concreto. Además de brindar este apoyo, los entrenadores de enlace también ejercen de acompañantes.

Si se invita a un joven a participar en una sesión del primer equipo, el entrenador de enlace estará también presente para prestarle apoyo.

Si se invita a un joven a participar en una sesión del primer equipo, el entrenador de enlace estará también presente para prestarle apoyo. Por muy impresionado que esté el técnico del primer equipo con un jugador joven y por muy bienvenida que sea la oportunidad, a menudo su inclusión suele responder a una decisión de última hora para cuadrar las cuentas en ejercicios del entrenamiento. Sin embargo, se trata de situaciones cruciales para el desarrollo de los jugadores, que no deberían ser abandonados a su suerte. Por ese mismo motivo, un empleado de la academia siempre viaja con la selección nacional.

Fútbol entre semana
Seis veces por temporada, la academia organiza un partido de alta competición entre semana, en casa de un equipo de la tercera división neerlandesa o de rivales extranjeros equiparables. Para ello, se confecciona un combinado con los mejores jóvenes de categoría sub-17, sub-19 y sub-21, así como jugadores del primer equipo. Por ejemplo, en noviembre de 2025 se enfrentaron al Wolfsburgo, ante el que cayeron por un meritorio 2-1. El objetivo de disputar estos partidos a domicilio es recrear el estrés y la tensión de los viajes entre semana.

El personal se asegura de planificar todo con la mayor profesionalidad posible: la comida prepartido, los análisis de vídeo, los desplazamientos en el autobús del primer equipo, el trabajo de recuperación, etc. Estos partidos entre semana permiten a la academia simular situaciones para que los jóvenes las vivan como si fueran profesionales. Los jugadores se deben acostumbrar a las singulares exigencias mentales y físicas, a fin de asegurarse de estar perfectamente capacitados para afrontarlas cuando den el salto al fútbol de competición.

Principios rectores del entrenamiento semanal

Los técnicos de la academia gozan de gran libertad a la hora de desarrollar su trabajo. No obstante, el objetivo de los superiores es garantizar que todos remen en la misma dirección. Ese es el motivo por el que han fijado seis criterios como principios rectores, que se usan para organizar las sesiones de entrenamiento semanales: 

  • ¿Quién lleva el peso del entrenamiento (el técnico o los jugadores)?

  • ¿Se aplican los principios en el plano individual o colectivo?

  • ¿Las instrucciones son implícitas o explícitas?

  • ¿Cómo es el formato del entrenamiento (pequeño, mediano o grande)?

  • ¿Cuál es la carga física prevista (subcarga o sobrecarga)?

  • ¿Cuál es el volumen de entrenamiento (tiempo de entrenamiento bruto y neto)?

Indicadores físicos
La primera tarea es definir los parámetros físicos de cada sesión. Por ejemplo, ¿se usarán formatos de juego reducidos o grandes? ¿Se generará subcarga o sobrecarga? También se define el tiempo de juego efectivo, que algunos días es superior al 90 %, lo cual obliga a los entrenadores a imponer un ritmo alto y a reducir lo máximo posible la duración de los descansos.

Implicación de los jugadores
La academia ha definido claramente a quién va dirigida cada sesión. El foco de atención solo pasa a los entrenadores en las sesiones de los jueves, en las que el objetivo principal es transmitir instrucciones tácticas claras a fin de preparar el siguiente partido. De la categoría sub-16 en adelante, este trabajo implica un análisis pormenorizado del rival. Los jugadores deben aprender a ceñirse a un plan y mantenerse fieles a los principios de la academia. El plan de juego define estos principios rectores, si bien también concede a los jugadores cierta libertad de acción.

El resto de días, el entrenamiento se centra en los jugadores, con sesiones en las que se dan muchas menos instrucciones. Un entrenamiento estructurado de este modo —con especial énfasis en el aprendizaje implícito— ofrece numerosas ventajas: los estudios confirman que resulta más fácil recordar información aprendida de este modo en situaciones de juego estresantes. Y el estrés es un elemento omnipresente en el fútbol. Las disputas por el balón son constantes, a diferencia de disciplinas como el voleibol, donde no se puede atacar la pelota cuando está al otro lado de la red.

Esto genera constantemente nuevas situaciones que no se repiten, por lo que resulta más complicado recordar patrones de juego ensayados. No sirve de nada que los jugadores jóvenes reciten todo como si de un entrenador se tratara si no son capaces de reproducirlo bajo presión durante un partido. Por este motivo, las sesiones de la academia están diseñadas para recrear condiciones competitivas y contribuir al desarrollo de estas jóvenes promesas, de modo que sean capaces de tomar y adoptar sus propias decisiones en dichos momentos.

Juegos unidimensionales
Los juegos unidimensionales son formatos de juego diseñados para generar determinadas situaciones problemáticas y poner a prueba la capacidad de los jugadores para encontrar soluciones mediante sus dotes creativas y de toma de decisiones. A la hora de desarrollar estos juegos, existen numerosas opciones de modificación. En este sentido, se ha elaborado un documento dirigido a los entrenadores de la academia, con ejemplos para cada tema. Los técnicos pueden aplicar estos ejemplos directamente o usarlos como plataforma para implementar sus propias ideas.

Hay tres opciones de modificación. Por ejemplo, si el objetivo es practicar cómo ensanchar el campo en la elaboración de la jugada, se puede diseñar la sesión en consecuencia (p. ej., hacer que los goles tras cambios de orientación cuenten el doble), adaptar el entorno (p. ej., colocar dos porterías en las bandas en cada extremo del campo) o influir en el jugador de otros modos, como poner nombre al ejercicio (p. ej., el «juego de Virgil van Dijk»). A los jugadores no se les dice qué se espera de ellos. El formato debe incitar el comportamiento deseado e inducirlos a reconocer lo que deben hacer. El enfoque de la academia es entrenar en torno a principios, no especificar patrones fijos de juego. Se trata de principios rectores que ayudan a los jugadores a solucionar problemas y brindan un marco en el que pueden y deben actuar con libertad y creatividad.

Formación de los entrenadores

Los dirigentes de la academia han elaborado un resumen de todos los datos tanto para sus técnicos como para sus jugadores. El documento contiene las respuestas a cinco cuestionarios que se usan para recabar información sobre valores fundamentales, rasgos de personalidad, el comportamiento en el seno del equipo y la fortaleza mental. Los resultados pueden ayudar a armar un equipo funcional con diversas aptitudes y personalidades. En este sentido, el cuadrante de Ofman puede suponer una ayuda extra, al exponer las cualidades personales, las trampas, las aversiones y los retos. Los entrenadores tienen la obligación de obtener unas valoraciones integrales dos veces al año. Este enfoque abarca evaluaciones de compañeros y jugadores, así como del responsable de la academia, y anima a los técnicos a reflexionar sobre su propio desempeño.

Se organizan reuniones para revisar el plan de desarrollo, que se acuerda antes de la temporada. Todos los entrenadores exponen sus siguientes objetivos y definen en qué centrarse para alcanzarlos. El responsable de la academia también ayuda cada semana a uno de los equipos de la institución, acompañándolo sobre el terreno de juego durante las sesiones de entrenamiento y en el banquillo durante el partido correspondiente. Si observa algo en particular, puede hacer apuntes. La siguiente semana, el responsable se reúne con el equipo funcional al que ha supervisado y analiza junto con sus integrantes los entrenamientos y el partido.

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