En la temporada 2021-22 surgió una estrategia que trata de aprovechar esta vulnerabilidad mediante ataques directos. Su ingeniosa estructura busca atraer al rival y distraerlo, a fin de ganar tiempo y espacio para que un atacante se desmarque a la espalda de la línea defensiva.
EJEMPLOS EN VÍDEO
Análisis de la estrategia
La estrategia de saque de centro del Botafogo se analiza a partir de cuatro elementos principales: disposición sobre el campo, funciones y responsabilidades de cada jugador, influencia táctica en el rival, y ejecución técnica necesaria para que resulte eficaz.
Cuatro jugadores (uno de ellos ubicado en el interior del círculo central y los otros tres, en torno a este) efectúan una combinación de cuatro pases.
Cada uno de los cuatro jugadores que participan directamente en la jugada debe ser capaz de ejecutar diferentes acciones:
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El jugador 1, que es el que saca, debe enviar un pase preciso de primeras tras hacer una finta para atraer a rivales.
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El jugador 2 debe sentirse cómodo a la hora de controlar el balón de primeras y devolvérselo al jugador 1 para atraer la presión.
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El jugador 3 debe posicionarse de tal modo que reciba con la pierna buena y sea capaz de enviar un balón preciso y medido a la espalda de la defensa rival.
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El jugador 4 debe ser suficientemente ágil para atacar el espacio a la espalda y contar con la tranquilidad y la técnica necesarias para resolver ante el portero en el uno contra uno.
En esta estrategia resulta fundamental incitar al rival a presionar los pases en corto y, a continuación, aprovechar su inercia yendo en sentido contrario. El pase inicial al jugador 2 busca atraer al delantero rival y alejarlo del jugador 3, a fin de desbaratar la primera línea defensiva. Tras controlar, el jugador 2 devuelve el balón al compañero que ha sacado de centro, lo que incrementa la presión en esa zona. Al mismo tiempo, al ofrecerse de espaldas a la portería, el jugador 1 atrae la presión de los dos mediocentros rivales. En consecuencia, la línea defensiva rival se adelanta para ofrecer apoyo, por lo que deja espacio a su espalda y permite la internada del jugador 4. Simultáneamente, los movimientos del jugador 5 sirven de cebo para sacar de su posición al central derecho.
Una vez que se ha atraído al rival mediante el intercambio de pases en corto entre los jugadores 1 y 2, y se han generado espacios para que el jugador 3 reciba el balón de frente, llega la fase técnica decisiva para la estrategia. El envío del jugador 3 a la espalda de la defensa debe estar perfectamente sincronizado con el desmarque del número 4. Si el pase va demasiado fuerte o el desmarque se inicia tarde, cabe la posibilidad de que el portero intercepte la pelota. Si, por el contrario, el envío no lleva la potencia adecuada o el desmarque se inicia demasiado pronto, a los defensas podría darles tiempo a replegarse e intervenir.
Táctica defensiva
La generalización de estrategias innovadoras ha provocado que los equipos estén cada vez más atentos y preparados para defenderlas. En estas situaciones, los jugadores deben adaptarse al planteamiento defensivo y aprovechar oportunidades alternativas. En los siguientes vídeos se muestran tres ejemplos en los que el equipo defensor logra desbaratar una combinación de pases, lo que provoca diversas respuestas del conjunto atacante. Estas estrategias suelen consistir en evitar pases arriesgados para conservar el balón o en mantener una actitud proactiva y buscar alternativas para armar un ataque directo.
CONCLUSIONES PRINCIPALES
Dada la creciente importancia que se da a las acciones a balón parado, las estrategias de saque de centro como las que hemos visto, consistentes en una secuencia de pases en corto seguida de un balón en largo, permiten a los equipos generar ocasiones de gol. Los tres principios que se detallan a continuación son fundamentales a fin de desestabilizar al rival y sentar unas bases que posibiliten que la jugada tenga éxito.
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Atraer: los equipos atacantes pueden atraer a rivales y desbaratar su línea defensiva recurriendo a pases en corto y aprovechando los momentos en que se activa la presión, como cuando un jugador recibe de espaldas a la portería.
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Distraer: los movimientos sin balón, las fintas y los amagos pueden distraer a los defensores y ayudar a los atacantes a obtener una ventaja posicional.
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Sorprender: si coordinan sus movimientos, los atacantes pueden sincronizar a la perfección el último pase con el desmarque de un compañero para pillar desprevenida a la defensa rival. Además, los equipos pueden variar la disposición y el posicionamiento de sus jugadores en el campo para resultar imprevisibles y ocultar sus intenciones, por ejemplo, cambiando el lado de ataque o las funciones y demarcaciones de los jugadores de un partido a otro.