#Diseñando ejercicios para el desarrollo

La importancia de fijar objetivos y normas

FIFA, 16-6-2026

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En la primera parte, analizamos cómo ajustar la cantidad de efectivos y el espacio disponible modifica la experiencia de los jugadores. Además, observamos que la cifra de jugadores, las proporciones numéricas, las funciones, las dimensiones y la forma del terreno de juego influyen en los problemas a los que se enfrentan los jugadores y las soluciones que encuentran.

En la segunda parte, nos centramos en los otros dos condicionantes a la hora de diseñar estos partidos de entrenamiento: los objetivos y las normas. Si bien los jugadores y el espacio conforman el entorno en el que se desarrolla el partido, los objetivos y las normas influyen en lo que los jugadores intentan alcanzar y en cómo eligen conseguirlo. En conjunto, estos condicionantes permiten a los entrenadores orientar la conducta, hacer hincapié en objetivos de aprendizaje concretos y crear entornos de aprendizaje más eficaces. 

3. Objetivos

Los objetivos definen la finalidad del ejercicio. Los entrenadores, al ajustar cómo y dónde pueden marcar gol los equipos, influyen en los objetivos de los jugadores, en cómo utilizan los espacios y en qué conductas tácticas son más pertinentes tanto en la fase ofensiva como en la defensiva.

3.1 Tipo de objetivo
El tipo de objetivo determina qué acciones y qué conductas tácticas tienen más probabilidades de ocurrir. En otras palabras, la manera en la que los jugadores marcan gol responde a menudo a la acción que entrenan:

  • Las porterías de dimensiones reglamentarias fomentan la definición.
  • Las miniporterías premian los pases precisos y el juego combinativo.
  • Las puertas (de picas o conos) fomentan la conducción del balón y las estrategias para rebasar a los rivales.
  • Las zonas de finalización ayudan a desarbolar la defensa rival mediante pases y desplazamientos.

Los entrenadores seleccionarán minuciosamente los tipos de objetivos para ajustarlos al propósito táctico, la función posicional o el objetivo de desarrollo deseado.

 
3.2 Cantidad de objetivos
La cantidad de objetivos influye en cómo los jugadores perciben y aprovechan los espacios. Utilizar una sola portería orientará el juego hacia un único objetivo y, a menudo, fomentará los avances directos y la solidez defensiva.

Utilizar varias porterías propiciará oportunidades constantes. Los jugadores deben levantar la cabeza, sopesar las opciones y detectar la manera más provechosa de subir el balón. Esto, a su vez, fomenta conductas como el posicionamiento estratégico, los cambios de dirección, los cambios de orientación, los ataques al espacio desprotegido y aprovechar las situaciones de superioridad. Los defensores deben organizarse en conjunto para sofocar las distintas ocasiones de gol del rival.

 
3.3 La disposición de las porterías
La disposición de las porterías determina cómo los equipos atacan y defienden. Las porterías en las zonas centrales fomentan las conductas de ataque realistas, puesto que los defensores protegen la zona central de manera natural. Situar las porterías en los laterales abre el campo y fomenta la amplitud, la circulación y los cambios de orientación. Además, obliga a los defensores a bascular horizontalmente.

Otras disposiciones menos convencionales, como colocar las porterías dentro del campo o a distintas alturas, genera numerosos espacios en los que atacar y defender. Modificar la ubicación de las porterías permite a los entrenadores guiar las conductas tácticas de una manera más sutil. Por ejemplo, colocar puertas dentro del terreno de juego por las que conducir el balón fomenta que los equipos defiendan y presionen más arriba sin tener que dar la instrucción explícitamente (13.er partido).

4. Normas

Las normas son un modo muy efectivo de guiar las conductas durante un partido. Ajustar lo que está permitido, lo que se precisa o lo que se recompensa permite a los entrenadores influir en aquello a lo que los jugadores prestan atención, qué acciones tienen más valor y qué patrones surgen de manera recurrente. 

 
4.1 
Restricciones
Las restricciones limitan o encauzan la conducta de los jugadores, puesto que reducen las opciones de las que disponen. A menudo se utilizan para aumentar la frecuencia de determinadas acciones o para fomentar que los jugadores consideren soluciones que, de otra manera, no contemplarían.

Uno de los ejemplos más habituales es limitar a uno o dos los toques de balón. Esto incrementa la frecuencia de los pases, fomenta los movimientos sin balón y provoca que los jugadores levanten la cabeza antes de recibir el balón. Otros tipos de restricciones influyen en la conducta de los jugadores de distintas maneras:

  • Fijar una cantidad mínima de pases (p. ej. al menos cinco pases antes de marcar) prolonga la posesión y fomenta la capacidad de mantener la serenidad bajo presión. Asimismo, permite a los defensores organizarse, presionar y entrenar conductas de presión de manera más sistemática.
  • Fijar una cantidad máxima de pases (p. ej. rematar antes de dar más de cinco pases) imprime velocidad al juego y fomenta que los jugadores traten de atacar más rápidamente, lo que aumenta la frecuencia con la que se asumen riesgos y los pases entre líneas.
  • Fijar límites de tiempo (p. ej. recuperar la posesión en menos de cinco segundos o marcar en un máximo de ocho segundos) fomenta las transiciones, la presión tras pérdida y la ocupación rápida de los espacios.

Las restricciones pueden resultar muy beneficiosas cada vez que los entrenadores deseen replantear ciertos hábitos, conseguir que los jugadores aprendan nuevas conductas tácticas o incrementar la frecuencia de situaciones concretas. No obstante, puesto que restringen el abanico de opciones disponibles, también pueden restar realismo y limitar la toma de decisiones. Si se utilizan en exceso, es posible que los jugadores adopten decisiones de manera distinta a como lo harían durante un partido simplemente por cumplir las normas.

Por este motivo, las limitaciones se deben aplicar de manera selectiva y con un objetivo de aprendizaje claro.

4.2 Recompensas e incentivos
Los incentivos guían el comportamiento de un modo distinto. En lugar de limitar las opciones, premian acciones concretas. De este modo, resultan más atractivas para los jugadores, que no tienen por qué renunciar a soluciones alternativas.

Estos son algunos ejemplos:

  • Puntos extra por cada cambio de orientación o uso de la banda más desprotegida
  • Puntos extra por recuperar la posesión en zonas adelantadas
  • Puntos extra por subir el balón por los carriles centrales

A menudo, los incentivos propician entornos de aprendizaje más naturales, porque los jugadores tienen libertad para elegir entre todo un abanico de opciones. Además, incrementan la probabilidad de que se empleen las conductas deseadas sin renunciar a la fluidez del juego, la aproximación a la realidad del juego y la autonomía de los jugadores.

Cómo interactúan los condicionantes

Es importante entender cómo funciona cada condicionante por sí solo, pero comprender cómo interactúan es más importante si cabe. El comportamiento de los jugadores no surge de una única modificación, sino de la interacción entre distintas modificaciones. El mismo cambio puede producir resultados distintos en función de cómo se combina con la cantidad de jugadores, el espacio, los objetivos y las normas.

Por ejemplo, en un 3 contra 3 con el método Funiño con dos porterías a cada lado, el hecho de agregar una zona de remate fomentará que los jugadores efectúen un cambio de orientación antes de internarse en la zona más propicia para marcar gol. Sin embargo, si no se delimita una zona de remate, el mismo partido puede derivar en pases largos y más directos hacia las porterías.

Los entrenadores más eficaces creen en sistemas, no en variables aisladas. 

Principios para un diseño de partidos eficaz

A la hora de diseñar un partido, hay principios que pueden ayudar a optimizar el aprendizaje.

1 Empezar por el objetivo de aprendizaje
Cada partido debe tener un propósito claro. Comience por concretar qué quiere que desarrollen los jugadores. Los objetivos de aprendizaje pueden abordar distintas facetas del juego, como por ejemplo:

  • Fases del juego, como la presión, los contragolpes, la elaboración desde atrás o la solidez defensiva.
  • Principios del juego, como generar espacios, ofrecer ayudas, internarse, mantener la posesión o efectuar cambios de orientación.
  • Acciones individuales, como los controles orientados, levantar la cabeza, conducir el balón, rematar o defender situaciones de 1 contra 1.

2. Modificar solo lo necesario
Los cambios más sutiles suelen tener efectos muy notables en la conducta de los jugadores. Utilice únicamente las modificaciones que refuercen directamente el objetivo. De este modo, el partido tendrá un propósito claro, será representativo y fácil de entender.

  • Conservar el sentido del partido y modificar solo lo estrictamente necesario.
  • Evitar conductas antinaturales con excesivas restricciones.
  • Aumentar la práctica de situaciones significativas y pertinentes para los partidos.

3 Ajustar el entrenamiento al diseño
El diseño de los partidos y las intervenciones del entrenador se deben complementar. Los partidos bien diseñados ofrecen oportunidades de aprendizaje, y la eficacia del entrenamiento ayuda a que los jugadores reconozcan esas experiencias, las interpreten y se desarrollen con base en ellas.

  • Dejar tiempo para el descubrimiento y la adaptación.
  • Evitar las interrupciones constantes que dificultan el aprendizaje y cortan la fluidez.
  • Saber cuándo los jugadores necesitan ayuda y emplear preguntas, observaciones o instrucciones para que los jugadores mejoren.

Un buen diseño de los partidos dará pie a problemas útiles, y un entrenamiento eficaz ayudará a que los jugadores los resuelvan.

De cara al futuro

En conjunto, estos dos artículos establecen un marco para entender cómo se pueden diseñar los partidos a fin de fomentar el desarrollo de los jugadores. En los siguientes artículos, analizaremos formatos de partido concretos a través de los cuatro condicionantes y estudiaremos cómo las distintas opciones para el diseño de los partidos pueden producir diferentes objetivos de aprendizaje.

En breve publicaremos el próximo artículo.

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