En la segunda parte de este seminario con diez consejos para mejorar la efectividad del entrenamiento de porteros, Antonio García, experto técnico de futsal de la FIFA y entrenador de porteros de futsal del Black Pearl United FC, nos ofrece cuatro recomendaciones más para diseñar una sesión de trabajo eficaz.
A continuación veremos lo que se plantea en los consejos 4-7 para preparar entrenamientos más eficaces.
Consejo 4: REGLAS «SI... ENTONCES...»
Todos los ejercicios comienzan con una situación conocida, pero en la que se jugará de forma espontánea para que los porteros aprendan a tomar decisiones adecuadas según lo que ocurra. La complejidad del trabajo dependerá de las competencias del guardameta y del momento de la temporada o de la semana, factores que necesariamente se tendrán en cuenta. Antonio García nos orienta en el vídeo sobre cómo conformar el entorno de trabajo ideal:
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Partir de una situación conocido: comenzar a trabajar con una situación conocida que derive en distintas posibilidades, de forma que el guardameta deba analizar cada contexto antes de decantarse por una acción u otra.
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Replicar situaciones de juego real: cada contexto debe replicar situaciones de juego real para que el portero se vea obligado a reaccionar y a enfrentarse a jugadas como las que ocurren en los partidos.
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Evitar movimientos ensayados: los movimientos ensayados no suelen guardar ninguna relación con las dinámicas que se dan en un partido, y son contraproducentes a la hora de preparar a los guardametas para situaciones de juego real. Es mucho mejor buscar la imprevisibilidad y el juego abierto.
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Trabajar las capacidades cognitivas del guardameta: siempre se debe intentar mejorar la capacidad de análisis y respuesta del portero ante situaciones muy diversas. El guardameta tiene que ser capaz de analizar, detectar e interpretar constantemente lo que ocurre a su alrededor para adquirir recursos que le sirvan en situaciones de partido.
Consejo 5: PARÁMETROS DE TRABAJO
El número de repeticiones de un tipo de intervención determinada de un guardameta suele ser menor durante un partido que durante un entrenamiento; por ello, en los ejercicios, se antepondrá la calidad a la cantidad. Además, convendrá centrarse en las situaciones y acciones que más se repitan en la realidad para mejorar el rendimiento en los partidos. Antonio García repasa algunos parámetros que cabe tener en cuenta a la hora de mejorar la eficacia de los entrenamientos:
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Duración de la intervención: se priorizarán acciones cortas y explosivas que se puedan ejecutar a alta intensidad, puesto que los guardametas tienden a intervenir en situaciones que duran muy poco tiempo.
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Densidad: se equilibrarán los periodos de actividad y descanso, y se evitará sobrecargar al guardameta, especialmente si el trabajo no guarda relación con el juego real. Se ajustará la intensidad a las exigencias propias de un partido.
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Complejidad o grado de dificultad: se adecuará la dificultad de cada ejercicio al nivel del portero. Un guardameta de élite realizará tareas más complejas y tomará decisiones en circunstancias difíciles. En categoría juvenil, en cambio, se trabajarán conceptos más básicos.
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Simetría: se trabajarán ambos lados del cuerpo. Los ejercicios se llevarán a cabo por ambos costados del campo, para que el portero pueda intervenir en igual medida con su perfil zurdo y diestro.
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Densidad táctica: se tendrá en cuenta el número de acciones de juego que incluye la tarea. Si, por ejemplo, el portero detiene un balón, la jugada seguirá con un saque o con una conducción, a fin de simular una transición defensa-ataque.
Consejo 6: ENTRENADOR
Tanto en categoría juvenil como de élite, se priorizará la mejora y desarrollo continuos del portero, el auténtico protagonista de la sesión de entrenamiento. El entrenador se encargará de conformar un entorno propicio para este objetivo y recurrirá a una serie de recursos:
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Orientación y apoyo: el entrenador debe guiar, acompañar, dar pautas y animar al portero en cada sesión.
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Diseño de tareas de calidad: el entrenador debe diseñar ejercicios estimulantes y exigentes, y corregir al portero para que desarrolle sus capacidades.
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Coordinación con el entrenador principal: el entrenador de porteros no tratará al guardameta como una figura aislada del equipo, sino que tendrá en cuenta su relación con compañeros y oponentes.
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Análisis del juego: conocer el juego en profundidad y analizar las últimas tendencias tácticas ayudará al entrenador a adaptar sus sesiones de entrenamiento a las exigencias de un partido.
Consejo 7: INTERACCIONES
Los porteros no juegan aislados, sino que interaccionan. Sus acciones dependen de las decisiones que toman compañeros y rivales, y Antonio García propone algunas ideas para intensificar estas interacciones en los entrenamientos.
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Plantear situaciones de entrenamiento con compañeros y rivales: entrenar en un contexto que favorezca la interacción con compañeros y oponentes, para acostumbrarse a interpretar intenciones tácticas y reaccionar ante ellas.
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Comunicación: la comunicación verbal y no verbal es fundamental en el rendimiento del portero. Los guardametas deben ser capaces de hablar con sus compañeros y de interpretar movimientos corporales de otros jugadores, ya que esconden una intención que cabe interpretar y ante la que se debe reaccionar.
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Situaciones de juego reducido: diseñar situaciones específicas con un número de jugadores y espacio reducidos para trabajar interacciones inmediatas a las que el portero se enfrente en los partidos.
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Imprevisibilidad en el entrenamiento: en el juego real se dan situaciones de caos que también se deben trabajar en los entrenamientos, con interacciones entre compañeros y oponentes que incluyan movimientos imprevisibles.