Volkan Ünlü, que fue durante muchos años preparador de porteros del equipo sub-19 del Schalke 04 y ahora ejerce como entrenador de guardametas del primer equipo, considera que los saques de esquina ofrecen muchas posibilidades para salir al contragolpe y el hecho de que sean jugadas bastante predecibles permite tratarlas como acciones a balón parado en sí mismas. Los guardametas desempeñan un papel fundamental en la jugada: tras atrapar el balón colgado al área, pueden lanzar rápidamente un contraataque peligroso.
La función del guardameta al defender un saque de esquina
En los últimos años, la defensa de los saques de esquina se ha convertido en una tarea mucho más compleja. Hoy en día, los equipos ensayan numerosas variantes, desmarques y maniobras de distracción para desequilibrar a la defensa rival. Lo que antes era una faceta del juego relativamente estática ha pasado a ser una situación táctica que transcurre a gran velocidad. Al igual que el equipo atacante, el conjunto defensor aplica sistemáticamente estrategias claramente definidas en las acciones a balón parado. Muchas de estas estrategias defensivas se centran casi exclusivamente en la organización de los jugadores de campo (marcaje en zona, individual o mixto) y dejan al guardameta como una figura pasiva.
Como preparador de porteros y experto en acciones a balón parado, Ünlü considera que es necesario que los guardametas adopten una nueva mentalidad, sobre todo en los saques de esquina, para elevar el concepto de defensa a un nivel superior. La responsabilidad de los porteros ha aumentado, ya que los equipos atacantes sacrifican cada vez más la cobertura defensiva para ocupar el área rival con más futbolistas. Los guardametas suelen ser los únicos jugadores con una visión despejada de lo que ocurre en el campo, lo que les permite actuar y reaccionar a tiempo.
Saque de esquina interceptado: ¿y ahora qué?
La capacidad de los guardametas para atrapar el balón con seguridad tras un saque de esquina o un centro es uno de los aspectos más importantes del fútbol actual, sobre todo porque permite que su equipo recupere la posesión. Sin embargo, la labor de los porteros no se limita únicamente a la faceta defensiva, sino que también tienen una influencia decisiva en la construcción del juego y pueden agilizar notablemente la transición entre las fases defensiva y ofensiva. Como los contraataques y las transiciones rápidas son cada vez más importantes, interceptar un centro puede ser el punto de partida para lanzar un contragolpe.
Análisis del contraataque tras un saque de esquina
Contraataque tras saque de esquina: una acción a balón parado en sí misma
Un saque de esquina interceptado representa una situación lo suficientemente predecible como para ser considerada una acción a balón parado en sí misma. Con el balón en juego, perder la posesión puede provocar una presión tras pérdida, pero recuperar la pelota tras un saque de esquina brinda al guardameta una oportunidad única para lanzar un contraataque preciso y sistemático. En un abrir y cerrar de ojos, el portero pasa de ser un defensor a iniciar el juego.
Incorporar el contraataque a la estrategia defensiva
Estas acciones son una parte muy importante de las estrategias defensivas actuales, ya que permiten cambiar el curso de la jugada y recuperar la iniciativa frente al equipo rival aprovechando que sus jugadores están fuera de posición. Un contraataque de este tipo no es una mera reacción espontánea: se trata de un elemento deliberado del planteamiento defensivo, que se basa en transiciones rápidas, pases precisos e inteligencia táctica.
Los desmarques correctos
Un buen contraataque no es solo una cuestión de velocidad: también requiere inteligencia táctica y coordinación colectiva. Es fundamental que exista una buena organización y sincronización, y que los futbolistas se desmarquen con inteligencia y sentido táctico. La labor de los portadores del balón es esencial. Su función es avanzar rápidamente con la pelota por el terreno de juego, pero sin precipitarse. Los jugadores que participan como enlaces en el contragolpe también son importantes, ya que se encargan de dinamizar el ataque y desestabilizar el bloque defensivo del equipo rival. No obstante, a la hora de planificar y realizar contraataques, siempre hay que tener en cuenta factores circunstanciales, como la zona donde se encuentran los espacios libres o los movimientos defensivos de los jugadores contrarios.
Primera línea: el delantero centro como punto de referencia
El delantero centro suele representar la primera línea. Este jugador ocupa la posición más adelantada y su labor se centra más en crear espacios que en recibir el balón. A menudo, los delanteros centros se encuentran aislados frente a dos defensores, lo que limita los espacios disponibles para demostrar sus habilidades con el balón, pero pueden desmarcarse en profundidad y en diagonal para obligar a retroceder a sus marcadores. De este modo crean espacios para los compañeros que llegan desde atrás. Los pases hacia delante suelen ir por alto y, por lo tanto, son difíciles de controlar, un factor que hace que los delanteros sean menos efectivos a la hora de armar un contraataque rápido.
Segunda línea: jugadores más retrasados en el espacio intermedio o en las bandas
La segunda línea está formada por dos o tres jugadores que parten de posiciones más retrasadas y se desplazan inmediatamente al espacio intermedio o a la banda cuando el guardameta se hace con el balón. Su objetivo es abrir el juego y dar velocidad a la jugada. Su posición obliga a los defensas rivales a desplazarse para cubrir las bandas, lo que crea espacio en el centro para los jugadores que salen desde atrás. El primer pase que se da tras recuperar la posesión suele ser un lanzamiento largo y preciso del guardameta hacia el espacio abierto. Lo ideal es que el receptor del balón pueda controlarlo sin modificar su carrera.
Tercera línea: jugadores del carril central
Los jugadores de la tercera línea son el objetivo final del contraataque. Al comienzo de la jugada ocupan una posición más retrasada para irrumpir a continuación en el carril central. Como la defensa está ocupada con el marcaje de la primera línea y la segunda línea se ha desplegado a lo ancho del campo, en el centro del terreno se abre un espacio que los jugadores de la tercera línea pueden aprovechar. Aunque esta es la situación más favorable posible, también es la más difícil de conseguir.
La función del preparador de porteros
La tarea del preparador de porteros puede ser muy importante para integrar el contraataque iniciado por el guardameta tras un saque de esquina en la estrategia defensiva del equipo. Su labor no debe limitarse a trabajar las acciones más habituales del portero, sino que también debe situar al guardameta como una figura clave a la hora de organizar la defensa. Esto requiere tener un conocimiento exhaustivo de las necesidades tácticas del equipo y desarrollar ejercicios específicos que preparen tanto al portero como al resto de los jugadores para aprovechar estas situaciones del juego:
-
Hacer rodar y lanzar el balón bajo presión: ejercicios en los que el guardameta pone la pelota en juego con precisión.
-
Agilidad en la toma de decisiones: situaciones en las que el guardameta tiene que decidir si atrapar o desviar el balón, y saber cómo aprovecharlas para lanzar el contraataque posterior.
-
Rapidez en la construcción del ataque: ejercicios para que el guardameta practique el lanzamiento del balón directamente a un compañero para aprovechar rápidamente los espacios y sorprender al conjunto rival.
Saber leer la jugada es otro factor importante para el guardameta. El preparador de porteros debe fomentar la inteligencia futbolística enseñando al jugador a observar al rival y a detectar cualquier punto débil en su estructura defensiva; por ejemplo, ver si los adversarios están fuera de posición tras un saque de esquina y si esto supone una oportunidad para lanzar un ataque rápido.
Desarrollo del entrenamiento
El entrenamiento del contraataque tras saque de esquina debe incluir elementos técnicos y tácticos, tanto para el guardameta como para los jugadores de campo, y dividirse en dos partes:
1. Entrenamiento individual para guardametas
El preparador de porteros puede trabajar con ejercicios específicos en los que el jugador practique movimientos para atrapar los centros al área y pasar directamente al contraataque. Estos ejercicios deben incluir destrezas técnicas, como hacer rodar o lanzar el balón, y aspectos tácticos como la toma de decisiones.
2. Ejercicios de equipo
El entrenamiento del contraataque debe incluir a todo el equipo y simular situaciones en las que se intercepta un saque de esquina. El preparador de porteros debe trabajar estrechamente con los jugadores de campo para que sepan cómo pueden recibir el pase del guardameta en las mejores condiciones posibles, qué desmarques deben realizar y cómo pueden superar a los defensas rivales.
En las próximas semanas, el Centro de Capacitación de la FIFA publicará dos sesiones de entrenamiento para guardametas dirigidas por Ünlü en la academia juvenil del Schalke. En ellas se muestra cómo pueden prepararse los porteros para lanzar el contraataque tras un saque de esquina.