Argentina se proclamó campeona de la Copa Mundial de la FIFA Catar 2022™ al imponerse por 4-2 en los penaltis a Francia, tras el 3-3 del tiempo reglamentario. Al seleccionador, Lionel Scaloni, se le reconoció su capacidad para adaptar la táctica conforme transcurría el torneo, puesto que optó por cambiar de sistema y de jugadores en función del rival y del desarrollo de los partidos. No obstante, uno de los rasgos tácticos que mantuvo la selección albiceleste durante toda la competición fue la proximidad de los jugadores al balón en la fase de posesión. Cuando atacaban, los futbolistas argentinos se acercaban habitualmente al compañero que conducía la pelota. Esta tendencia colectiva a aproximarse al balón les otorgó una serie de ventajas con la posesión y les permitió actuar en función de cómo se comportaban quien conducía la pelota y los rivales. Esto, a su vez, les hizo depender en menor medida de patrones ofensivos preestablecidos.
Principales conclusiones
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Uso de la proximidad al balón como principio organizador de la presión: a menudo, los jugadores argentinos utilizaron el balón como principal punto de referencia para los movimientos de apoyo y la colocación en la fase de posesión, en lugar de mantener posiciones predeterminadas dentro de la estructura ofensiva o en función del esquema defensivo rival.
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Aprovechamiento de la posesión mediante interacciones basadas en la proximidad: su cercanía al balón permitió a los jugadores argentinos interactuar mejor y con más frecuencia, lo que propició una gran variedad de acciones y combinaciones. Al mismo tiempo, esto atraía la atención de los rivales, que se veían obligados a tomar decisiones defensivas que Argentina podía aprovechar.
- Uso de la proximidad al balón como recurso para la recuperación inmediata: la proximidad de los argentinos al balón resultó muy útil tanto en ataque como en defensa. Cuando peligraba la posesión o la perdían, los jugadores ya se encontraban cerca de la pelota, lo cual propiciaba una reacción inmediata y coordinada para recuperarla rápidamente, sin necesidad de realizar grandes ajustes estructurales.
Primer ejemplo: sacar ventaja de la proximidad de un compañero para trenzar jugadas
Nuestro primer ejemplo corresponde a la victoria de Argentina sobre México en la fase de grupos. En él se observa cómo la proximidad al balón posibilita interacciones coordinadas entre compañeros muy cercanos, lo que resulta una ventaja en la fase de posesión. Si bien algunos jugadores mantenían la amplitud y profundidad de su posición, el trío de centrocampistas más Lionel Messi, que en ocasiones formaban un rombo por el centro, se desplazaban tanto individualmente como en bloque hacia el esférico.
Así reducían las distancias y generaban múltiples líneas de pase en torno al portador del balón, atraían la presión del rival y facilitaban rápidas combinaciones de pase y desmarque en zonas centrales con espacios reducidos. En un momento dado, Messi se desmarca en perpendicular a la portería para aprovechar el espacio a la espalda de los centrocampistas mexicanos. Alexis Mac Allister lo ve y le envía un pase en profundidad, lo que permite a Argentina eludir la presión y generar una jugada de ataque.
Segundo ejemplo: controlar el juego con pases en corto
En este segundo ejemplo, extraído del partido de la fase de grupos entre Argentina y Australia, se observa cómo la proximidad al balón favorece periodos de dominio mediante una posesión prolongada y combinaciones entre jugadores muy próximos entre sí. Al cambiar el juego hacia la banda izquierda, muchos jugadores argentinos basculan hacia ese lado para ofrecerle al portador del balón opciones de pase inmediatas y cercanas. Una vez perdida la pugna de cabeza inicial, la proximidad al balón y compacidad de los jugadores argentinos reduce las distancias que deben recorrer para recuperar la posesión, lo que les permite volver a ganar inmediatamente el balón, seguir con la jugada de ataque y mantener la presión en campo australiano.
La elevada concentración de jugadores argentinos en torno a la pelota atrae a una gran cantidad de rivales hacia el esférico, lo que abre espacios en la banda opuesta. Sin embargo, en lugar de aprovechar esa banda, Argentina insiste en jugar por el centro, donde acumula muchos efectivos. Esto favorece una circulación más rápida y ofrece más garantías de recuperar la pelota en caso de pérdida. Mediante rápidas combinaciones de pases de primeras y a dos toques, Argentina conserva la posesión, descoloca al rival y termina consiguiendo un tiro libre en campo australiano.
Tercer ejemplo: influir en el comportamiento del rival agrupando jugadores en torno al balón
El tercer ejemplo, correspondiente al 3-0 sobre Croacia en semifinales, ilustra cómo la estrategia argentina de proximidad al balón influyó en el comportamiento de los adversarios, que dejaron espacios libres. Tras recuperar la pelota en campo contrario, los jugadores de Argentina se acercan al balón para proteger la posesión, ofrecen opciones de pase en corto al portador y recurren a combinaciones rápidas de uno o dos toques ante la presión croata.
La velocidad del juego albiceleste, junto con los constantes cambios de dirección y ángulo de los pases, provoca la basculación de la selección croata y la posterior descomposición de su bloque ofensivo. Argentina avanza por el centro ante una defensa que se repliega y ataca con una rápida combinación de pase y desmarque, también en diagonal, para aprovechar la inercia de la presión rival. La jugada culmina con un disparo a bocajarro.
Cuarto ejemplo: generar ventajas ofensivas mediante una colocación y separación deliberada de los jugadores
Terminamos con un claro ejemplo de flexibilidad táctica en la fase de posesión, correspondiente a la victoria de Argentina ante Polonia en la fase de grupos. En ejemplos anteriores, vimos cómo Argentina aprovechaba la proximidad de varios de sus jugadores al balón en la fase de posesión para disponer de opciones de pases en corto y coordinar interacciones en torno a la pelota. En esta secuencia, en cambio, los argentinos mantienen posiciones más fijas dentro de su propia estructura de ataque y en relación con el 4-4-2 defensivo de Polonia.
El lateral izquierdo albiceleste sube y se pega a la banda, los centrocampistas ofensivos ocupan espacios entre líneas y los delanteros fijan a la defensa rival, que está adelantada y compacta. Si bien recurrió en repetidas ocasiones a esta disposición asimétrica, el posicionamiento más deliberado y fijo de los jugadores dentro de la propia estructura del equipo, junto con los frecuentes movimientos para alejarse del balón de los compañeros de quien lo conducía, plantearon dilemas defensivos al adversario y añadieron más variedad e imprevisibilidad al juego ofensivo de Argentina.
Apunte final
En Catar 2022, Argentina demostró que la proximidad de los jugadores al balón puede funcionar como un principio rector más cuando se tiene la posesión. El hecho de que sus jugadores se desplazaran frecuentemente hacia quien conducía el balón redujo las distancias entre compañeros y aumentó los apoyos cercanos a la pelota. Esto favoreció el juego combinativo, los movimientos coordinados sin balón y unas interacciones ofensivas adaptables a la forma de actuar de compañeros y adversarios. Además, redujo la dependencia de patrones ofensivos predeterminados.
La cercanía al balón también les ayudó a elaborar jugadas de ataque mediante una rápida circulación de la pelota, y posibilitó recuperaciones inmediatas. Argentina combinó periodos en los que la disposición y ocupación del espacio estaban más estudiados con otros de mayor flexibilidad y variación, lo que la convirtió en una selección muy imprevisible y difícil de defender.