A continuación, fichó por Lazio italiano, donde jugó cuatro temporadas antes de recalar en el Inter de Milán, con el que levantó la Copa de la UEFA en 1998. Fue internacional absoluto en 84 ocasiones con Países Bajos y formó parte de la histórica selección que ganó la Eurocopa de la UEFA 1988. También representó a su país en tres ediciones de la Copa Mundial de la FIFA: 1990, 1994 (en la que anotó un inolvidable gol contra Brasil en cuartos de final) y 1998. Tras retirarse de los terrenos de juego se dedicó a entrenar, y actualmente colabora con el Grupo de Estudio Técnico de la FIFA en el análisis de competiciones.
En esta entrevista, Winter repasa su etapa formativa en la cantera del Ajax, durante la que aprendió de Johan Cruyff, al que describe como fuente de inspiración. Explica, además, que su ética de trabajo le ayudó a ganarse el respeto de los jugadores más veteranos cuando ascendió al primer equipo. En 1992 llegó a Italia, donde tuvo que seguir evolucionando para aclimatarse a un país con una cultura y filosofía futbolísticas diferentes y en el que tuvo que hacer frente al racismo. Su voluntad de superarse sale a relucir cuando señala cómo todas estas dificultades, así como el trabajo con diferentes entrenadores, lo convirtieron en un jugador más completo. Winter opina sobre las diferencias entre el fútbol de clubes y de selecciones, y explica que solo cuando jugó con su país contra los mejores futbolistas del mundo, comprendió la importancia de los conocimientos que había adquirido en su etapa formativa, y que ya tenía plenamente asimilados.
Aspectos principales
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El dominio de la técnica fue, desde el principio y en todo momento, una prioridad para todos los jugadores del centro de formación del Ajax.
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Su arraigada ética de trabajo sirvió al joven Aron Winter para llegar al primer equipo, ganarse el respeto del resto de jugadores en una liga nueva y afianzarse en su selección nacional.
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Su constante afán por convertirse en un jugador completo, pues estaba convencido de que todavía le quedaba camino por recorrer para lograrlo, lo impulso a seguir creciendo y a perfeccionar su juego.
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1.ª parte: Del centro de formación al primer equipo
Cuando el Ajax se fijó en él, Winter sabía que el club destacaba por ser uno de los mejores del mundo en la formación de juveniles. Enseguida reconoció la calidad de sus compañeros y la importancia que los entrenadores concedían al dominio de la técnica. Un pilar central de los entrenamientos era el desarrollo del sentido posicional y la insistencia en que los jugadores priorizaran su formación para hacer realidad todo lo que prometían. Winter explica que se les inculcaba la idea de que, cuando estuvieran preparados, ascenderían de categoría, independientemente de su edad. Creer en este modelo era esencial y les ayudaba a concentrarse en mejorar continuamente para cumplir su sueño. Winter cuenta que consiguió ascender al primer equipo en parte gracias a Johan Cruyff, quien le infundió seguridad en sí mismo y lo animó a probar cosas nuevas sin miedo a cometer errores. Lo único que el técnico pedía era que todos se esforzaran al máximo.
2.ª parte: Consolidación en el primer equipo
La influencia de Cruyff resultó fundamental en el desarrollo de Winter hasta convertirse en un jugador de élite. El excentrocampista aprendió que poseer más minutos el balón suponía tener que defender menos. Mantener la posesión ante la presión rival, en definitiva, era una de las principales exigencias que Cruyff planteaba a sus jugadores, además de ganar, dominar el juego también sin balón mediante la presión colectiva para recuperar la pelota de inmediato. Esta filosofía ayudó a Winter a ganarse el respeto de los integrantes del primer equipo, entre los que destaca a los centrocampistas Jan Wouters y Frank Rijkaard, dos futbolistas a los que admiraba, de los que aprendió y que le ayudaron a adquirir mentalidad de jugador profesional durante su aclimatación.
3.ª parte: Llegada a Italia y convocatoria con Países Bajos
En 1992, Winter dejó la Eredivisie rumbo al Lazio. En Italia le esperaban nuevos desafíos, incluidos algunos episodios racistas. En aquella época, la Serie A estaba considerada la mejor liga del mundo, y el neerlandés sintió la presión de tener que rendir como el gran fichaje que era. Después de un tiempo, su sed de títulos lo llevó a dejar el Lazio por el Inter de Milán, donde conquistó la Copa de la UEFA y conoció una filosofía defensiva diferente que le sirvió para crecer como jugador. Winter recuerda las enormes diferencias entre las pretemporadas cortas del Ajax y las que vivió en Italia, que le ayudaron a mejorar su resistencia física por ser más largas e intensas. Por último, comenta que haber trabajado a las órdenes de entrenadores como Cruyff, Dino Zoff o Roy Hodgson le sirvió para crecer como futbolista y como técnico. Además, la exigencia del fútbol de selecciones le confirmó el valor del trabajo técnico y físico de sus años de formación. Para participar en los escenarios internacionales, es importantísimo ser un jugador de equipo, y el deseo de Winter era convertirse en un futbolista completo, capaz de ocupar en los terrenos de juego la posición que sus compañeros o su entrenador necesitaran.