Jatobá, que cuenta con la licencia Pro, dirigió la selección sub-17 femenina de Brasil durante casi seis años y, en ese tiempo, estuvo al frente del equipo en dos ediciones de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA™. A lo largo de su trayectoria como entrenadora, también pasó por las selecciones brasileñas sub-15 y sub-19. En esta entrevista, habla de su transición de los terrenos de juego a los banquillos. Jatobá define el fútbol como su vida y su pasión, aunque al principio no se veía como entrenadora. Durante su etapa como futbolista de élite, conoció de primera mano algunas de las carencias del fútbol femenino y, ya en los últimos años de su carrera, empezó a formarse para obtener las licencias necesarias con la intención de contribuir a mejorar la situación.
Valores esenciales
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Un buen entrenador puede cambiar la carrera de un jugador. Conocer a la persona que hay detrás del futbolista permite crear un entorno en el que cada uno pueda dar lo mejor de sí.
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La técnica es uno de los rasgos distintivos del fútbol brasileño, que siempre se ha caracterizado por formar jugadores capaces de cambiar el rumbo de un partido con una genialidad. Para los entrenadores, el reto consiste en compaginar esa libertad creativa con la responsabilidad hacia el equipo.
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La conducta del entrenador condiciona en gran medida la de los jugadores, por lo que debe ser el primero en actuar conforme a los valores irrenunciables que promueve dentro del equipo.
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1.ª parte: la transición de jugadora a entrenadora y su paso por las selecciones brasileñas
Los entrenadores pueden marcar profundamente la trayectoria de un jugador, y Jatobá destaca la importancia de conocerlo también en el plano personal para ayudarle a sacar lo mejor de sí. En Brasil, las estructuras de formación para las niñas todavía están en proceso de desarrollo. Por eso, cuando las jóvenes futbolistas son convocadas por las selecciones de categorías inferiores, necesitan un apoyo técnico y táctico adicional que las ayude a alcanzar el nivel exigido en el fútbol internacional. Jatobá señala también la rapidez con la que sigue evolucionando el fútbol femenino en todo el mundo. Este ritmo obliga a las futbolistas de élite a seguir progresando en los aspectos técnicos y tácticos, incluso cuando llegan a la selección absoluta. El fútbol moderno exige mucho más que talento natural: aunque la técnica constituye uno de los pilares de la identidad futbolística de Brasil, las jugadoras actuales también deben estar bien preparadas en los planos físico, táctico y mental.
2.ª parte: la identidad futbolística de Brasil desde el banquillo
Para que las selecciones brasileñas tengan éxito, la calidad técnica individual debe estar al servicio del planteamiento táctico colectivo. Encontrar el equilibrio entre la libertad del jugador y su responsabilidad con el equipo es uno de los principales retos para el entrenador. Hoy en día, los jóvenes futbolistas usan con frecuencia las redes sociales e internet y pueden tener más dificultades para mantener la atención durante periodos prolongados. Por ello, es fundamental que desarrollen la capacidad mental necesaria para concentrarse durante más tiempo sobre el terreno de juego. También hay que tener presente que los jugadores atraviesan distintas etapas en su desarrollo, especialmente en las categorías inferiores. Jatobá considera que dar demasiada importancia a los resultados puede hacer que se descuide el trabajo formativo necesario antes de pasar de una etapa a la siguiente. En su opinión, centrarse en la formación durante las primeras etapas ayuda a los jugadores a adquirir las bases necesarias para aprender a ganar. El entorno también influye en las distintas etapas de desarrollo del jugador. La disciplina y los buenos hábitos son imprescindibles para cualquier jugador que aspire a llegar a lo más alto del fútbol y, según Jatobá, el entrenador también debe regirse por esos mismos valores.